Las naciones del mundo conmemoran el 2 de octubre de cada año el Día Internacional de la No Violencia, con la finalidad primordial de diseminar el mensaje y la relevancia del principio universal de la tranquilidad y el deseo de cada persona de conseguir una cultura de paz, comprensión y respeto.
La no violencia no supone una aptitud pasiva ante los problemas. Se necesita valor para hacer frente a quienes usan la violencia para imponer su voluntad o sus creencias; para oponerse a la injusticia, la discriminación o al odio, y para exigir el respeto de la diversidad y los derechos humanos fundamentales; también para la defensa de los derechos sociales tan mermados en este momento.
Se trata de una opción alternativa que pretende “humanizar” a la humanidad. Hay personas que no usan la violencia, ya sea porque les resulta física o psíquicamente difícil o imposible, o porque sus creencias religiosas, morales o éticas se lo impiden; sin embargo, la no violencia es mucho más que no ser violentos, es buscar alternativas para reducir el sufrimiento y el daño entre los seres humanos.
La no violencia implica por tanto, un compromiso por la transformación social y al mismo tiempo, un compromiso por la transformación personal. Históricamente, y por supuesto también hoy, se han venido utilizando diferentes formas de expresión de la no violencia; el rechazo y vacío a las diferentes formas de discriminación y violencia, la denuncia ante hechos de violencia, discriminación e injusticia, la desobediencia civil frente a la violencia institucionalizada, la organización y movilización social, el boicot a un producto o empresa, la superación de las raíces de la violencia en uno mismo, y el desarrollo de las valores humanistas.
Desde nuestro ámbito de actuación, la educación, debemos seguir recordando que prevenir la violencia es uno de los aspectos prioritarios de la educación en valores. La mediación, la solidaridad, el diálogo, el respeto a la diferencia son valores imprescindibles para trabajar en el aula, y fundamento para el aprendizaje de una cultura de paz y no violencia. Por ello, desde FETE-UGT , defendemos la educación en valores y la educación en la ciudadanía y seguimos trabajando para facilitar herramientas que ayuden a nuestros niños, niñas y jóvenes a pensar globalmente para actuar localmente desde la convicción de que otro mundo posible.



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