El Real Madrid mostró su efectividad ofensiva para comenzar sólido en la liga española./Foto: AFP
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El Real Madrid ha iniciado su defensa del título de Liga con una goleada ante el Deportivo (0-3) en el estadio de Riazor, donde tuvo el acierto que le faltó a su rival, negado en su área y en la visitante, en la que no marcó ni de penalti.

La victoria del Barça horas antes lo provisionalmente en segundo lugar de la tabla, por detrás de los merengues que vieron como Sergio Ramos era expulsado por doble amarilla con el tiempo cumplido (90+1).

El Deportivo, que fue despedido con aplausos por su entrega, pudo marcar dos goles en diez minutos, pero fue el Real Madrid el que se los endosó antes del descanso.

En la segunda parte, Ramos, que acabó expulsado, sacó un remate bajo palos y Kroos cerró la goleada antes de que el larguero repeliera un disparo de Guilherme y Andone fallara desde los once metros.

Esta vez, al contrario de lo que había sucedido en su anterior visita, el Real Madrid no empleó a la ‘segunda unidad’ en Riazor, aunque entonces no le había salido nada mal (2-6). Del once de gala (sin Cristiano Ronaldo, que cumplió su segundo partido de sanción), Zinedine Zidane solo dejó en el banquillo a Varane para dar entrada Nacho.

Ese fue uno de los cuatro cambios en el once respecto al partido de vuelta de la Supercopa de España ante el Barcelona. Los otros: Casemiro por Kovacic, Isco por Asensio y Bale por Lucas Vázquez. Con Isco al lado de Benzema y Bale, el Real Madrid pisó el césped de Riazor con ganas de sobar el balón.

Los blancos apenas dejaron que el Deportivo tocara el esférico en los primeros cinco minutos, pero los coruñeses supieron contrarrestarlo con un buen posicionamiento y solidez defensiva. Fabian Schär, debutante en LaLiga Santander, empezó a justificar su fichaje en el centro de la zaga blanquiazul.

A los jugadores de Pepe Mel no les importó ceder el balón. Su idea era otra, la que tenía el Madrid no hace demasiado tiempo. Robar y explotar la verticalidad. Florin Andone, que había estado renqueante toda la semana, no se resintió en el césped, se la lió a Carvajal y a Ramos y tuvo dos goles en otros tantos minutos, pero se estrelló con el costarricense Keylor Navas.

El Deportivo perdonó esas dos y otra de Bakkali en un córner que ejecutó Fede Cartabia antes de que el cronómetro llegara al minuto diez. Insistió al cuarto de hora con un disparo del brasileño Guilherme desde la frontal. Estaba cómodo, logrando lo que pretendía, haciendo buena la declaración de intenciones de Mel: obligar al Real Madrid a pensar en defender.

Los blancos, sin embargo, respondieron con lo que Mosquera, un exmadridista, temía: que el Dépor se lo creyera y el Madrid se lo cobrara. Cuando parecía que el Deportivo estaba cerca del 1-0, llegó el 0-1. Modric disparó desde fuera del área, Rubén Martínez no blocó y Benzema recogió el rechazo para convertir en pase un intento de remate y servir el gol a Bale.

Fue un jarro de agua fría para los deportivistas en un verano en el que Mel ha insistido en su deseo de reforzar la portería, ahora en manos del tercer portero del curso pasado. El Madrid percibió las dudas de su rival, Marcelo se llevó en el área a Juanfran, que no se atrevió a entrarle, y filtró una asistencia para que Casemiro solo tuviera que empujarla.

Media hora, 0-2, victoria encarrilada y el Depor seguía negado. Antes del descanso, Keylor volvió a atajar otro intento de Andone.

Las revoluciones subieron en el segundo acto con un manotazo de Ramos a Schär castigado con amarilla para los dos, y el Deportivo volvió a pegársela en el área rival y a sufrir en la suya.

Después del calentón, Ramos evitó el que los locales se metieran en el partido a los 59 minutos al sacar bajo palos un cabezazo de Andone que se colaba en la portería de Navas, y poco después Kroos disipaba cualquier tipo de duda al finiquitar, con ayuda involuntaria de Schär, una jugada de tiralíneas del Real Madrid que diseñaron Isco y Bale.

Todo le salía de cara al Madrid y nada al Dépor, que estrelló en el larguero un disparo de Guilherme tras un regalo de Ramos en la salida del balón.

Zidane refrescó al equipo con Asensio y Llorente y el Deportivo estuvo voluntarioso pero desamparado, ni siquiera marcó desde los once metros y no pudo hacer más que conformarse con evitar una goleada mayor en una noche de escasa fortuna ante un rival que entre 1992 y 2008 no celebró victorias en Riazor y que ahora lleva ya cinco consecutivas.




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