(Foto archivo)
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El papa Francisco proclamó hoy beatos al obispo de Arauca Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y al sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, conocido como el mártir de Armero, durante una misa celebrada en la ciudad de Villavicencio, durante su viaje a Colombia.

En la misa multitudinaria celebrada en el recinto Catama en Villavicencio y dedicada a la reconciliación en Colombia tras 53 años de conflicto, Francisco también beatificó a los dos religiosos colombianos declarados mártires por el odio a la fe.

La misa comenzó con la lectura de la biografía de ambos beatos y después se pidió que fueran declarado beatos.

El papa recitó entonces la formula de la proclamación: “Después de haber escuchado el parecer de la Congregación de las Causas de los Santos, con Nuestra Autoridad Apostólica declaramos que los Venerables Siervos de Dios Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, obispo de Arauca, y Pedro María Ramírez Ramos, sacerdote diocesano, párroco de Armero, mártires, que, como pastores según el corazón de Cristo y coherentes testigos del Evangelio, derramaron la sangre por amor a la grey que les fue confiada”.

“De ahora en adelante sean llamados beatos y se podrá celebrar su fiesta cada año, en los lugares y en el modo establecido por el Derecho, el 3 y el 24 de octubre respectivamente”, continuó.

Tras la fórmula de la beatificación, los cientos de miles de personas que acudieron a la misa aplaudieron.

Después se descubrió la imagen de ambos beatos y se llevaron las reliquias al altar donde permanecerán durante toda la ceremonia.

El arzobispo de Villavicencio agradeció al papa esta beatificación en nombre de todos los Obispos de la Conferencia Episcopal de Colombia, y en especial de los Obispos de Arauca y Garzón, y de todo el pueblo.

Ambos religiosos, cuya beatificación fue aprobada el pasado 7 de julio, son dos símbolos de la violencia que de diferentes maneras ha golpeado al país.

Jaramillo, obispo de Arauca, una región fronteriza con Venezuela y uno de los mayores defensores de los indígenas de esa región, fue asesinado por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) el 2 de octubre de 1989 cuando se encontraba en una zona rural de la localidad de Arauquita.

A su vez, Ramírez, murió asesinado en la localidad de Armero, en el centro del país, el 10 de abril de 1948 durante la revuelta popular que siguió al asesinato en Bogotá el día anterior del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán.

Ahora continuará el proceso para la canonización de los dos sacerdotes colombianos.




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