Es la etapa previa a la osteoporosis. La densidad de la masa ósea es más baja de lo normal. Sería como la antesala de la osteoporosis, una enfermedad en la que los huesos pierden masa ósea y son más proclives a fracturarse. Es la ostopenia.

Estas dos condiciones son las alteraciones más comunes del sistema óseo. Los estudios más recientes publicados por la Unidad de Investigaciones Clínica Unilime, del Hospital Universitario “Dr. Ángel Larrarde” y la Universidad de Carabobo (UC), en Valencia, indican que la incidencia de osteopenia en mayores de 50 años de edad es de 40% y de osteoporosis de 25%.

La densidad mineral ósea promedio de un ser humano adulto sano es de 1.500kg/m3. Un número menor es sinónimo de osteopenia, que aunque es una condición menos grave, ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los precursores de la osteoporosis.

No presenta síntomas, por lo que es el mayor problema de esta enfermedad, ya que quienes la tienen sólo lo notan solo cuando se presenta una fractura. “De ahí en adelante los riesgos aumentan y la calidad de vida disminuye por el riesgo a tener nuevas lesiones”, explica la ginecóloga Elizabeth Natale.

Las áreas más susceptibles a fracturarse son: muñeca, vértebras y cadera dependiendo a la edad.

¿Y los diversos factores de riesgo para desarrollar la enfermedad? Antecedentes de fractura, bajo peso, historia familiar de osteoporosis, enfermedades asociadas a pérdida de masa ósea, fumadores, enfermedades reumáticas, consumo excesivo de alcohol, sedentarismo y baja ingesta de calcio, de acuerdo a lo revelado por la especialista.

Personas con enfermedades asociadas y medicadas con corticoides también tienen riesgo de tenerla, al igual que quienes llevan una alimentación alta en sodio y proteínas, ya que las de origen animal, aumentan la calciuria o eliminación de calcio por la orina.

El riesgo también aumenta con la edad, después de la menopausia disminuye la densidad mineral ósea. La doctora Elizabeth Natale explicó, que todas las personas sufren una disminución lenta de la masa ósea a partir de los 35 años, pero en el caso de la mujer, el período de esta pérdida de masa ósea es más acelerado en los cinco años posteriores a la menopausia, como consecuencia del descenso de los niveles de estrógenos.

En los casos de fractura de cadera, el 98 por ciento ocurre en personas mayores de 75 años, de las cuales 80% son mujeres. La recuperación es lenta y en 60% de los casos las personas quedan con limitaciones,requieren terapia diaria; “y no logran volver a desempeñarse por sí mismos, por al temor de sufrir una nueva fractura”, afirmó la ginecóloga.

Diagnóstico, prevención y tratamiento

Será a través de la densitometría, la única forma de diagnosticar ambas patologías (osteopenia y osteoporosis). Se estudiará la densidad de minerales que hay en el hueso y se compara con la de una norma establecida o estándar y recibe una calificación T (T-score). Cuando la disminución es menor de – 1 a – 2.5 se considera osteopenia y cuando es mayor a -2.5 se define como osteoporosis.

Y puede ser tratada de forma multidisciplinaria por médicos generales, internistas, ginecólogos, traumatólogos, reumatólogos o nefrólogos.

Para prevenirla es fundamental realizar cambios en el estilo de vida, en especial después de los 30 años de edad, cuando la densidad ósea comienza a declinar. Natale señaló, que para ello es conveniente realizar ejercicios, evitar factores de riesgo como el cigarrillo, alcohol y sedentarismo, además de mantener una adecuada ingesta de calcio y vitamina D.

Terapia farmacológica

Con respecto al tratamiento farmacológico, existe una gama de medicamentos con comprobada eficacia para tratar la enfermedad, los cuales permiten prevenir más del 60% de las fracturas.

“El tratamiento de primera línea son los bisfosfonatos, entre ellos el Ibandronato, que reduce la resolución de los huesos con ganancia neta de masa ósea, ejerciendo así su acción terapéutica contra la osteoporosis, disminuyendo el riesgo de lesiones en los huesos”, puntualizó Natale.

Los estudios sobre la acción de este principio activo y su efecto en el organismo muestran cambios significativos en inhibición de resorción ósea con esquemas de dosis mensuales en mujeres postmenopáusicas; y disminución de los marcadores de resorción ósea de un 76% en pacientes tratados con 150 miligramos por mes. Además, aminora los efectos gastrointestinales y no requiere aplicación endovenosa.




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