Un paquete bomba explotó el martes temprano en instalaciones de una empresa privada de mensajería en Texas, EEUU, luego de una serie de otros cuatro que detonaron en la capital Austin en las últimas semanas y que la policía atribuye a un atacante serial.

La explosión tuvo lugar en una instalación de distribución de la empresa FedEx en la ciudad de Schertz, en el área de San Antonio.

En una declaración en las redes sociales, el Departamento de Policía de Schertz dijo que una persona resultó herida y recibió atención médica en el lugar, luego de que la división en Houston del organismo federal Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de fuego (ATF), señalara en Twitter que no había heridos.

“Podemos confirmar que un paquete explotó en una dependencia de FedEx esta madrugada”, señaló la distribuidora. “Un miembro de nuestro personal es tratada por heridas menores. Colaboramos estrechamente con las autoridades en su investigación”.

El Washington Post, citando al FBI, reportó que el paquete estaba destinado a Austin, escenario de explosiones mortales previas.

Esta explosión se da en momentos en que cientos de agentes de policía y de la agencia federal FBI buscan al autor de ataque concretado el domingo en Austin, el cuarto del mes y que dejó a dos jóvenes heridos además de generar conmoción pública.

Las autoridades vincularon el ataque del domingo pasado a otros tres ocurridos en Austin en las últimas semanas, en los cuales habían muerto dos personas y otras cuatro resultaron heridas, destacando un mayor nivel de sofisticación en esa explosión.

“Claramente estamos lidiando con lo que por ahora esperamos que sea un atacante serial”, dijo en rueda de prensa el jefe de policía de Austin, Brian Manley, en la noche del lunes.

La primera bomba estalló el viernes 2 de marzo y otras dos habían explotado el pasado lunes 12. Los artefactos explosivos fueron fabricados con componentes de venta libre en ferreterías. El móvil de los ataques aún no se pudo determinar.

“¿Esto es terrorismo? ¿Está vinculado al odio?”, se preguntó Manley. “Como dijimos desde el principio, no estábamos dispuestos a clasificar esto como terrorismo, como odio, porque simplemente no sabemos lo suficiente”.

Dos hombres negros de 39 y 17 fueron asesinados al explotar paquetes bomba que fueron dejados en las puertas de sus casas. Una mujer hispana de 75 años resultó herida en la tercera explosión. Esto planteó la posibilidad de que los crímenes tuvieran una motivación racial.

Sin embargo, el ataque del domingo hirió a dos hombres blancos de 22 y 23 años mientras caminaban en un tranquilo barrio residencial del suroeste de Austin.

– Aleatoria y más sofisticada

Según la policía, esta explosión parece haber sido aleatoria y activada por un cable trampa, una diferencia significativa con respecto a los tres ataques anteriores, en los que las bombas llegaron por correo.

Es muy posible que haya sido activado por alguien que manipuló, pateó o entró en contacto con un cable trampa que activó el dispositivo, dijo Manley.

Definitivamente vemos un cambio en el método, añadió, y destacó que esto muestra un atacante con un mayor nivel de sofisticación, un mayor nivel de habilidad de lo que inicialmente se creía.

El agente especial del FBI Christopher Combs coincidió: este cable trampa cambia las cosas. Es más sofisticado.

“Estamos muy preocupados de que un niño pueda estar caminando por la acera y tocar algo” así, añadió.

La explosión del domingo se produjo horas después de un mensaje televisado de las autoridades al autor de los ataques: Queremos comprender lo que le llevó a hacer eso y queremos escucharlo.

Manley reiteró el llamado al responsable y pidió a la población denunciar todo los que crean sospechoso. “Necesitamos cada pista, cada información, por intrascendente que pueda parecer”, dijo.

La recompensa ofrecida por cualquier dato que lleve a un arresto se incrementó a 115.000 dólares.

– Ataques terroristas

Tres legisladores demócratas pidieron que las explosiones sean consideradas ataques terroristas e investigadas como tales. Además, los representantes Bennie Thompson, Cedric Richmond y Sheila Jackson Lee urgieron a determinar si los atentados “ienen una motivación ideológica o racial.

“La comunidad afectada está ahora bajo virtual arresto domiciliario y se supone que toda la ciudad está en estado de temor, lo que puede convertirse fácilmente en pánico”, apuntaron.

Una fuerza especial compuesta por centenares de policías trabaja en este caso, con apoyo de expertos del Buró Federal de Investigación (FBI) y de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de fuego, un organismo federal conocido por su acrónimo ATF.

Detener al atacante es la máxima prioridad, dijo el alcalde de Austin, Steve Adler, en la cadena ABC, añadiendo que un ejército de agentes federales participa en los operativos de búsqueda.

“Vamos a averiguar quién es el responsable de esto y vamos a detenerlo”, prometió.




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