La asociación más fuerte se dio con la leche desnatada o descremada

El cáncer colorrectal, uno de los más frecuentes, se ha relacionado de forma importante con un estilo de vida occidentalizado. Como en muchas otras enfermedades, el estilo de vida inadecuado es un factor de riesgo. Pequeños gestos en nuestra dieta como reducir el consumo de grasas, la carne roja y procesada y aumentar la ingesta de fibra, en forma de frutas y verduras, legumbres y cereales integrales, contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar este tipo de tumor.

Ahora los resultados del estudio Predimed (PREvención con DIeta MEDiterránea), dirigido por la doctora Nancy Babio y el catedrático Jordi Salas, sugieren una asociación protectora entre el consumo de lácteos, en especial la leche baja en grasa, y el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

Existen evidencias que han relacionado el consumo de alimentos como la carne roja y procesada así como la ingesta de bebidas alcohólicas con el desarrollo de cáncer colorrectal. Aunque, se necesitan más estudios que analicen la asociación entre el consumo de alimentos, como los productos lácteos, ampliamente consumidos en el contexto de la Dieta Mediterránea, y el desarrollo de este cáncer.

Después de analizar datos de 7.216 participantes de 55 a 80 años, durante un seguimiento de seis años, se observó que aquellos individuos que presentaban un mayor consumo de lácteos totales (564 g/d, aproximadamente 2.5 vasos de leche/día), en comparación con aquellos con un bajo consumo, presentaban un 45% menos riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. Del total de lácteos que consumía este grupo, tres cuartas partes eran descremados.

Asimismo, también se observó que un alto consumo de leche desnatada y semidesnatada (407 g/d, 2 vasos/día) se asociaba con un 46% menos riesgo de desarrollar este cáncer, comparado con los que tienen un bajo consumo de este tipo de lácteos.

Por otro lado, los investigadores no han observado un incremento o disminución del riesgo de desarrollo de cáncer colorrectal asociado al consumo de otros subtipos de lácteos como el yogur o el queso. Tampoco han detectado que los lácteos con un mayor contenido en grasa como la leche entera o el yogur entero se asociara con un mayor riesgo de cáncer colorrectal.

El calcio podría ser la clave

El principal mecanismo que podría explicar el potencial efecto protector del consumo de lácteos, y en especial de leche baja en grasa, con el riesgo de cáncer colorrectal sería el contenido en calcio. Se ha sugerido que el calcio podría ejercer efectos antitumorales mediante diferentes mecanismos. Por otro lado, otros componentes que se encuentran naturalmente presentes en los lácteos, como el ácido butírico o el ácido linoleico conjugado también podrían tener un papel protector.

Según los investigadores de este estudio, publicado en la revista científica «International Journal of Cancer» en abril de 2018, si bien estos resultados muestran que la leche desnatada se asocia a un menor riesgo de cáncer colorrectal, los resultados no muestran riesgo derivado del consumo de lácteos enteros. Por tanto, no hay razón para desaconsejar los productos lácteos enteros. Aunque necesitan más estudios que profundicen en este ámbito, parecería razonable promover el consumo de leche por estos beneficios, entre otros conocidos.




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