La pobreza es el detonante para el trabajo infantil. (Foto Héctor Freile)

Luis Felipe Hernández

El buhonerismo es el trabajo estándar para niñas y niños en Venezuela. La pobreza es el factor reproductor. Padres y madres incluso los obligan y luego les quitan el dinero. En algunos casos son huérfanos que se encuentran a la deriva de sujetos que los ve como un negocio.

Iqbal Masih fue asesinado el 16 de abril 1995. Sus padres lo vendieron cuando tenía cuatro años a una fábrica de alfombras en Pakistán. Trabajaba en condiciones insalubres: golpes y cadenas eran su rutina. Un día escapó y denunció ante el mundo los atropellos que él y otros niños de su país padecieron. Con la ayuda del sindicato Bhatta Mazdoor Mahaz pudieron clausurar la empresa. A los trece años, mientras montaba su bicicleta, unos disparos cegaron su vida.

El filósofo Jean Jacques Rousseau escribió una vez en su obra el Contrato Social: “El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”. Ideas como estas han sido ondeadas en la Edad Moderna, conocida como el momento histórico donde la humanidad parecía tomar las riendas del respeto por los derechos pero víctimas como Masih, rememoran que la atrocidad sigue encarnándose en nuestros tiempos.

Desde aquel 16 de abril el mundo recuerda que la explotación infantil es un hecho atroz que se aleja de las ideas de Rousseau y Denis Didarot, quienes rechazaron el hecho que un ser humano le pertenezca a otro.

El profesor de ciencias sociales en la Universidad de Carabobo, Pavel Oropeza, manifiesta que el fenómeno es el resultado de una disgregación familiar donde la situación económica y el desarrollo de familias no conformadas coherentemente establecen estos patrones sociales erróneos en todo sentido en el cuál los derechos infantiles son vulnerados.

Venezuela

El entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había anunciado en el 2009: “Hace 10 años aquí había declarados, registrados, más de 8 mil niños en situación de calle (…). Hoy no hay niños registrados que estén abandonados en las calles. No hay niños de la calle, que vivan, duerman en la calle. Claro, hay un (…) remanente de niños que van y vienen, pero ya no están abandonados, pero es un número muy bajo”.

En el 2010 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia informó que Venezuela era uno de los países de América Latina con menor tasa de trabajo infantil: 2,2%. Sin embargo contaba con creciente número de adolescentes, entre 10 y 15 años sin estudiar ni trabajar. La cifra de Chávez, un año antes, contradice la que esta institución internacional anunció: 81 mil niñas y niños estaban en ese entonces en el campo laboral.

El Artículo 94 de la Lopna (Ley orgánica para la protección de niños y adolescentes) establece: Todos los niños, niñas y adolescentes trabajadores y trabajadoras tienen derecho a estar protegidos o protegidas por el Estado, las familias y la sociedad, en especial contra la explotación económica y el desempeño de cualquier trabajo que pueda entorpecer su educación, sea peligroso o nocivo para su salud o para su desarrollo integral.

El coordinador del Consejo Municipal de Derechos del niño, niña y adolescente (Cmdnna), John Fajardo, informa que El Programa de Atención Integral PROMAI, ofrece apoyo psicoemocional de especialistas en psicopedagogía, fisioterapia, orientación, psicología a niños que han sido afectado por fenómenos como el trabajo infantil, entre otros. “En estos momentos hay 20 niños”. Algunos son reinsertados a sus familias, otros a padres sustitutos. Semanalmente hacemos jornadas de abordaje para estudiar los casos y evaluarlos”.

Encontrar números recientes de infantes trabajadores no es fácil. El director Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Idenna), en la región, Alex Domador, confesó que no maneja las cifras recientes porque los municipios no se las han suministrado.

Mundo

La Oficina Nacional de Estadistica de Filipinas se sinceró: en el 2011 había cinco millones y medio de niños que trabajaban en el país. En Estados Unidos, Human Rights Watch publicó un informe en 2013 que cientos de miles de niños laboram en plantaciones de tabaco donde exponen a plaguicidas tóxicos y a la misma nicotina.

En 2010 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que más de 14 millones de niños trabajaban en América Latina y el Caribe. La ley de esta organización establece que deben adoptarse medidas inmediatas y eficaces para garantizar la prohibición y eliminación de las peores formas del trabajo infantil, sin embargo, el mundo aún tiene su lado oscuro: la infancia aún se mata.




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