Este sábado, 29 de febrero, cumple 50 años Sweet Baby James, la obra maestra del folk-rock que supuso el reconocimiento multitudinario de James Taylor, uno de los grandes cantautores norteamericanos con su envolvente voz y consumada maestría en la acústica.

James Vernon Taylor nació en Boston el 12 de marzo de 1958 y, aunque su familia se trasladó a Carolina del Norte cuando tenía tres años, veraneaban en Martha’s Vineyard, donde todavía preadolescente empezó a compartir la pasión por la música junto con el que ha sido su más íntimo amigo y guitarra solista en muchos de sus discos, Danny ‘Kootch’ Kortchmar.

Formaron a finales de los 60 Flying Machine y el bautizo discográfico le llegó de la mano del productor Peter Asher (Peter & Gordon) nada menos que para el sello Apple de los Beatles. Su primer lanzamiento homónimo (1968) ya incluía dos preciosas canciones como “Carolina On My Mind” o “Something In The Way She Moves”.

Fichado por Warner Brothers, Sweet Baby James vio la luz en 1970 con una masiva acogida al llegar al número tres de las listas, al igual que el single “Fire And Rain”.

Fuego y lluvia

“He visto fuego y he visto lluvia. He visto días soleados que pensaba nunca terminarían. He visto tiempos solitarios cuando no podía tener un amigo, pero siempre pensé que te volvería a ver” es el triste relato del suicidio de una amiga de la infancia, Suzanne Schnerr, y el descarnado relato de la caída en la droga, pero envuelto en su forma tan delicada de cantar y su depurado estilo con la acústica que se engrandece con la tremenda aportación del batería Russ Kunkel.

“Sweet Baby James”, que abre el disco, es otra de sus imprescindibles. Preciosa nana country con estructura de vals dedicada al hijo de su hermano mayor Alex y que compuso cuando vio por primera vez al bebé y, además, tocayo.

Enmarcado en el folk y el country, James Taylor siempre ha reflejado hasta nuestros días la profunda influencia de la música negra.

Así, “Steamroller” es un blues intenso, estilo que repite en una perfecta simbiosis con el folk en “Country Road”, autobiográfica sobre un camino cercano al Hospital McLean, donde ingresó voluntariamente en 1965 para superar una depresión. Sin embargo, es un canto de esperanza en el que aguarda a una celestial banda de ángeles para que le libere.

“Sunny Skies” es aparentemente más optimista con una acústica en consonancia con la vitalista voz de Taylor, aunque en realidad la compuso cuando estaba en tratamiento psiquiátrico y esos cielos soleados nunca despuntan para preguntarse si ha merecido la pena su vida.

La vena más campestre la encontramos en “Lo And Behold”, engrandecida con unos densos coros góspel; “Anywhere Like Heaven”, bonita balada campera engarzada con las acústicas y esa ternura que transmite nuestro invitado; la revisión de la clásica country “Oh, Susannah” o en la intimista “Blossom” con unión de guitarra y piano.

“Oh Baby, Don’t You Loose Your Lip On Me” vuelve al genuino blues con un magnífico duelo de guitarras entre Kootch y Taylor y el álbum se cierra con la “Suite For 20G”, al parecer escrita deprisa porque la Warner le había prometido un adelanto de 20.000 dólares cuando estuviera acabado.

En suma, una obra maestra del folk-rock que marcó el camino de este extraordinario artista, en activo hasta nuestros días con mucho menos pelo, más bien ninguno, pero el mismo talento.

De hecho, estos días se ha publicado su nuevo álbum “American standard”, un disco de versiones de grandes clásicos del cancionero estadounidense.

Su gran Amiga 

Su gran amiga Carole King, excelsa compositora de innumerables éxitos en los 60 y que tocaba el piano y hacía coros en Sweet Baby James, le prestó al año siguiente el temazo, “You’ve Got A Friend” (ella lo grabó en su celebrado “Tapestry” al mismo tiempo) y fue el primer Nº 1 de Taylor, canción por la que es mundialmente conocido, pero su repertorio reúne muchas otras joyas.

“You Can Close Your Eyes”, “Mexico”, “Shower The People”, “That’s Why I’m Here”, “Her Town Too”, “Your Smiling Face”, “Copperline”, “Don’t Let Me Be Lonely Tonight”, “Walking Man” o “Line ‘Em Up” y versiones como “Handy Man”, “How Sweet It Is”, “Day Tripper” o “Up On The Roof” son solamente botón de muestra del fantástico repertorio del bostoniano tranquilo. EFE

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