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Alfredo Fermín

En la recepción del premio Orel Sambrano, Eduardo Alemán
Pérez reiteró su convicción de que a El Carabobeño le esperan muchas jornadas
para el periodismo honesto, plural  e
independiente en una Venezuela próspera, porque sin libertad de expresión no
puede haber las otras libertades.

El premio, que en sus ediciones anteriores ha sido otorgado
a Guillermo Zuloaga y a Miguel Henrique Otero, es concedido anualmente por el
Valencia Press Club para distinguir a una 
personalidad sobresaliente en el ejercicio de la comunicación social y
en defensa de la libertad de expresión.

El acto de entrega del premio Orel Sambrano, quien perdió la
vida por su lucha a favor de la libertad de expresión y por sus denuncias
contra la corrupción, tuvo lugar en el Country Club.

Antes de un brindis seguido de almuerzo, hubo un acto
protocolar que inició Dhameliz Díaz, quien tuvo a su cargo el discurso de
orden. Siguieron  un discurso de
Laurentzi Odriozola, presidente del Valencia Press Club, para ofrecer la
distinción, y una semblanza de Eduardo Alemán Pérez a cargo de Alfredo Fermín,
quien expuso sobre los momentos trascendentes en la historia del diario.

La junta directiva y miembros del Valencia Press Club  entregaron a Alemán el reconocimiento, que
consiste en una pluma tallada en plata por la orfebre Isabel Betancourt.

Alemán,  quien asistió
acompañado de su esposa Diana y de su hijo Daniel, inició sus palabras con una
cita del escritor británico  George
Orwel: “Cuando las personas se percatan de que libertad de expresión y su
capacidad para disentir, han sido restringidas, ya es demasiado tarde”. Quiso
de esta manera referirse a la aterradora vigencia de la frase, en la Venezuela
que padecemos en esta época de tristes revoluciones.

La realidad está a la vista: medios de comunicación
presionados por el Gobierno, asfixiados hasta que pareciera que la venta a
testaferros es la única salida. Medios a los que se les niega la publicidad
oficial o se les trata de aniquilar a fuerza de estratagemas administrativas
que imponen sanciones económicas impagables, sostuvo el director de El
Carabobeño.

Alemán calificó de alarmante la situación. “Militares
retirados están en cargos directivos desempeñándose como censores en medios que
pasaron a manos de autoridades gubernamentales, a través de la insensata figura
del testaferro para pregonar la supuesta verdad oficialista”.

Si hubiésemos olvidado nuestros principios de absoluto
respeto a los lectores -continuó Alemán refiriéndose  la situación de El Carabobeño- podríamos
tener una empresa favorecida por el poder con más páginas publicitarias que
información, pero esto jamás sucederá. “No creo que tengamos los días contados
porque no hemos circulado en vano durante 81 años, pregonando la verdad y la
justicia”.

El director del Diario del Centro se mostró contento con
recibir el premio, que dedicó a todo el personal de El Carabobeño, la escuela
de periodismo fundada por Eladio Alemán Sucre, que hace respetar el principio
de que sin libertad de expresión y sin libertad de información, no pueden
existir las otras libertades.




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