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(Foto Archivo/Referencial)

AFP

Tintes para cabello, desodorantes, afeitadoras, piezas para equipos mecánicos, tapas plásticas para botellas y hasta ataúdes: la lista de productos que junto a alimentos y otros artículos básicos escasean en Venezuela debido al control de cambios y a la sequía de divisas es larga.

“¡Ahora escasean los ataúdes! La gente que pierde a un ser querido prolonga su dolor buscando la urna”, dice a la AFP Roberto León, presidente de la Alianza de Usuarios y Consumidores de Venezuela (Anauco).

La Anauco, organización de defensa del consumidor, acumula 15 denuncias de personas que han tardado hasta tres días en conseguir un ataúd en Venezuela, donde a las muertes naturales hay que sumar los homicidios, cuya tasa calculada por Naciones Unidas es de 53 por cada 100.000 habitantes, la segunda más alta del mundo.

“Los insumos para fabricar los ataúdes empezaron a escasear desde marzo, la producción va a la baja: un fabricante de Caracas hacía 1.000 mensuales, ahora entre 600 y 700”, explica a la AFP Tomás Rodríguez, presidente de la Cámara de Empresas Funerarias.

Además de alimentos y otros productos básicos como medicamentos, en el mercado faltan artículos inverosímiles como tapas plásticas, que pueden impedir la venta de botellas de agua o detergente líquido, o un simple botón para llamar a un elevador, que obliga a los usuarios a cambiar de piso en los altos edificios de Caracas.

Analistas atribuyen esta situación en el rico país petrolero, altamente dependiente de las importaciones, al control de precios y de divisas vigente desde 2003, que obliga a los comerciantes a solicitar dólares al gobierno para importar, un engorroso proceso burocrático que puede durar más de un año.

Pero en un contexto de escasez de divisas como el actual, la situación se ha tornado más grave, pues desde hace meses muchos sectores no reciben suficientes dólares para importar los productos -o las piezas para fabricarlos-, lo cual ha disparado la escasez y, de paso, la inflación.

La Cámara de Empresas Funerarias se reúne esta semana con fabricantes de ataúdes para conocer la situación del sector, que depende de la lámina producida en Sidor, la siderúrgica estatal semiparalizada por problemas laborales. Otros insumos, como pintura, tornillos o lijas, se consiguen a cuentagotas.

“No hemos dejado de prestar el servicio en las 261 funerarias agrupadas en la Cámara, aunque tarda. No podemos negar que estamos en una crisis, la disponibilidad de urnas va a la baja”, añade Rodríguez.

“Registramos unos cuantos casos de familias que ante la dificultad de conseguir la urna, se olvidan del funeral y se llevan el cuerpo directo al crematorio”, sostiene por su parte el presidente de Anauco.

– ¿Maquillaje, desodorante, acetona…? “No hay” –

“Le llamé a mi mamá y le pregunté qué quería de regalito. ‘Desodorante’, me dijo. Traje una maleta llena y mi mamá es la mujer más feliz del mundo”, dice irónico José López, venezolano residente en Estados Unidos que visita Caracas.

En una tienda de artículos de belleza, la empleada repite con aburrimiento “no hay” a clientas que acuden en busca de quitaesmalte, maquillaje, lápices y determinados colores de tintes.

“Hace meses que no tenemos ni acetona, ni maquillaje, desaparecieron. Hay tinte, pero sólo dos o tres colores”, dice mientras muestra una estantería desbordada de cajas, pero todos del mismo tono.

En ferreterías la respuesta es similar, no se consiguen tornillos o tuercas de determinado tamaño, por no hablar de piezas para automóviles, uno de los sectores más afectados.

El desodorante se encuentra tras mucho buscar, pero sólo de una marca, para mujer y conocido por su “bolita mágica”, pero que no es del gusto del consumidor “porque huele a ‘antaño'”, observa José.

“Hasta los hombres tenemos que usar desodorante de mujer porque es lo que hay. Tampoco hay repuestos de afeitadoras, sólo nuevas al triple del precio”, se lamenta el presidente de Anauco.

Mientras el gobierno atribuye el deterioro de la situación económica y la escasez a una “guerra” de la oposición, León agrega que es resultado del control de cambios y de precios.

“Hace dos años empezaron a controlar 18 productos de higiene personal. Antes había 87 variedades de shampoo, ahora hay ocho. Nos quitan el derecho de decidir como consumidor, te olvidas de si tiene aroma o no, de si es para pieles sensibles, se compra lo que hay”, dice.




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