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El precio de las chuletas ahumadas aumentó a 318 el kilo. (Foto Archivo)

Zerimar García

Comprar alimentos representa, para quienes desean alargar el sueldo, visitar varios supermercados y comparar precios, que en su mayoría son altos y varían de un establecimiento a otro.

Ni las ventas formales ni las informales definen el precio regulado en varios alimentos, que tampoco salen de la lista de la escasez, elemento que ha abierto espacio a la especulación entre buhoneros.

Leche en polvo, aceite y harina son los productos más difíciles de encontrar en los anaqueles de los supermercados de Carabobo. En algunos de estos establecimientos de Valencia, el aceite vegetal suma hasta tres meses desaparecido, pero en su lugar se consigue el de soya, que puede costar hasta 80 bolívares el litro.

Algunos precios de rubros de primera necesidad permanecen regulados desde hace tiempo, entre ellos el pollo a 40 bolívares el kilo, sin embargo el precio de la gallina cambia de un sitio a otro entre 263,54 y 150,63 bolívares.

Los precios del papel higiénico y las servilletas subieron esta semana. El paquete de cuatro rollos de papel está en 32 bolívares y el papel grande en 60 bolívares, algo que costaba en junio 54 bolívares.

Recorrer las calles para conseguir todos los alimentos a buen precio se ha convertido en la rutina de los venezolanos, algo que les cuesta tiempo. “Uno debe saltar de un lado a otro para conseguir que el dinero alcance para un buen mercado. Eso era antes que uno iba a un solo lugar”, lamentó Manuel Quevedo, mientras hacía mercado con su esposa.

El precio de las chuletas ahumadas aumentó a 318 el kilo. Algunos compradores se quejaban de que cada semana los precios de los alimentos subían.

La caja de 12 unidades de huevos está en unos supermercados a 58 bolívares y en otros a 54. El cartón de 48 unidades se ubica en 167,00 bolívares. El kilo de ajo criollo puede encontrarse tanto a 330 bolívares como a 260. El importado está en 400 en el comercio informal.

En la tabla de precios en escalada también están las legumbres. En un supermercado privado puede que se consiga el repollo a 7 bolívares, pero en un mercado popular lo venden hasta en 110 bolívares, indicó el ama de casa María González.

Los precios de la cebolla y el tomate, importantes en la mesa de todo venezolano, también varían sin dejar de ser caros. El kilo de cebolla puede hallarse entre 94 bolívares y 105. El kilo de tomate perita está en 89 bolívares en mercados de la avenida Bolívar Norte.

Las consumidores que buscan garantías de los precios regulados se ven obligados a madrugar para hacer largas colas en los mercados socialistas, pero el desabastecimiento igual les persigue.




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