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Gerardo Rangel Sánchez

En una silla de ruedas en mal estado se desplaza Antonio Matute.  Va  avanzando particularmente de espaldas, ayudado por sus pies desde hace 11 años. Cuenta que  llegó a Valencia en el 77 proveniente de Nirgua, estado Yaracuy, en busca de un mejor futuro. Ya cumplió 63 años, no se casó y no tuvo hijos, “me quede buscando  perfección” comentó, vive en el barrio El Impacto calle Manaure sector La Antena. 

Hace 20 años la artritis reumatoide comenzó a desmejorar su estado de salud. Tiene la mano izquierda inmovilizada  la derecha con poco movimiento y deformada, caminar es algo que no puede hacer, solo se levanta de la silla para bañarse  y acostarse. Muevo los pies pero no tengo fuerzas para caminar, reveló. 

Antes usaba un bastón luego unas muletas y con el tiempo la enfermedad lo obligo a usar la silla de ruedas. Vive con dos hermanos que no están en la casa durante las horas del día razón por la cual se debe movilizar solo. Ellos me ayudan en lo que pueden  pero, trato de conseguir algo para la casa comentó. No realizó todas las cotizaciones en el Seguro Social (IVSS) razón por la cual no está pensionado. Hace cuatro años se inscribió en la Misión Amor Mayor pero no ha salido beneficiado.Vive de lo que sus hermanos pueden darle. Hace 14 años se convirtió en testigo de Jehová. Encontró fortaleza en la religión. Permanentemente sigue con su rutina de predicar la palabra de Dios desde la silla de ruedas. 

Antes era taxista y por la enfermedad tuvo que vender el oficio. Gaste todo el dinero en el tratamiento. Solicita una ayuda económica para tener un poco de mejores condiciones de vida. Yo puedo trabajar por mi cuenta pero en esta situación necesito ayuda no puedo hacerlo solo, comentó Matute. Se desplaza por toda la zona para predicar la palabra de Dios. Cuando debe ir al médico o hacer otras diligencias espera el TransCarabobo para poder trasladarse o se ve obligado a tomar un taxi. Uno siempre tiene necesidad de todo. En su caso solicita una pensión y una silla de ruedas nueva, señaló. 

Todos los días  sale de su casa a realizar las actividades, avanzando de espaldas en una maltrecha silla de ruedas ayudado solo por sus pies, en la religión encontró la fortaleza para seguir adelante, fueron sus palabras de despedida. 

Hacemos un llamado a la Alcaldía de Valencia, la Gobernación de Carabobo y demás organismos que puedan ayudar a este ciudadano, que como muchos otros solicita una mano amiga. Llamar al 04167353116.




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