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Cada vez está llegando líquido en peor estado al embalse Pao-Cachinche, principal fuente de agua de los carabobeños

Luis Alejandro Borrero || lborrero@el-carabobeno.com

Se acerca el ocaso. La sangre fría de los caimanes aprovecha los últimos rayos de sol. Son los únicos testigos diarios del abandono de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) La Mariposa. Los ojos color ámbar oscuro advierten presencia humana: los animales se zambullen rápidamente en los reactores biológicos. Esos estanques, donde deberían tratarse las aguas servidas de Valencia, Naguanagua y Libertador, ahora funcionan como hábitat para reptiles. 

Como entra, sale. El agua residual que generan  un millón 266 mil 444 personas termina en La Mariposa. Es un viaje a través de una parte de cinco mil kilómetros de tuberías en los tres municipios, que culmina en la PTAR. En su inauguración en 1982 la capacidad de procesamiento de la primera fase era dos mil 400 litros por segundo. En 2015 el complejo está inoperativo, denunció Manuel Pérez Rodríguez, ingeniero civil, sanitarista y director de la Fundación Movimiento por la Calidad del Agua (Fmpca). 

Los estanques o reactores son recipientes de 160 metros de largo por 88 de ancho. El agua debería estar en movimiento constante. Eso por acción de los aireadores (piezas hidráulicas que inyectan oxígeno a través de una hélice). Cuando están operando se produce una turbulencia que provoca que el agua de cloacas se llene de oxígeno: así la materia orgánica se descompone, las bacterias mueren y en teoría el agua sale más limpia, agrega el ingeniero. La realidad es otra. 

Ninguno de los 49 aireadores de los cuatro módulos de reactores funciona en el subsistema uno. Significa que los estanques están en calma, sin tratamiento. De esa forma continúa el agua por rebose hacia los siguientes segmentos: filtros y lagunas de lavado. Algunos aireadores yacen desmantelados en los pasillos 

centrales tras el abandono de la planta. Se llevaron los tableros eléctricos, el óxido consume las poleas y tuberías. 

La Mariposa es clave. Su función es que las aguas no lleguen crudas o sin tratar al embalse Pao-Cachinche, principal fuente de agua de los carabobeños. Del embalse pasa a la planta potabilizadora Alejo Zuloaga,  donde posteriormente es tratada, explicó Pérez Rodríguez. Es un ciclo que empieza y termina allí, pero que pasa siempre por la planta La Mariposa, ese cementerio de concreto que reposa en las haciendas después de El Socorro, a 11,39 kilómetros al suroeste del centro de Valencia. 

– ¿Qué tan grave es que La Mariposa esté paralizada?

– Las aguas servidas de los municipios están llegando sin tratamiento al Pao-Cachinche. Es lo que siempre denunciamos. 

– ¿Y si Hidrocentro descartó pasar agua por La Mariposa y decidiera tratar todo una vez que llegara a la Alejo Zuloaga?

– No es un argumento válido. La planta Alejo Zuloaga se hace más inmanejable por el estado pésimo del agua que le llega del Pao-Cachinche. Eso empeorará cada vez más la calidad del líquido. Además Hidrocentro incumple la norma al verter agua sin tratar desde La Mariposa al río El Paíto, afluente del embalse. 

En 2007 debió estar lista la ampliación de la segunda fase de La Mariposa. Para ello la Corporación Andina de Fomento (CAF) desembolsó 100 millones de dólares para obras hidráulicas en toda la cuenca del Lago de Valencia. La Mariposa estaba incluida. Esos carteles ahora se consumen por el oxido y la maleza tapa hasta la casilla de vigilancia en la entrada.

Cuando se construyó La Mariposa se hizo pensando en la demanda de 800 mil habitantes. Hoy, aun estando como una tacita de oro, no se daría abasto. Apenas podría con el 30% de las aguas servidas. Recordemos que la población creció 58,30%, explica el director general del Movimiento por la Calidad del Agua. 

Supuesta Rehabilitación

El módulo II (estanque) de la PTAR está inoperativo desde 2008. Pero en 2009 se inició una supuesta rehabilitación. El trabajo estuvo a cargo de la contratista privada Ingeniería Mizar (J-295236719). Los trabajos se iniciaron el 6 de octubre y aparentemente culminaron el 5 de abril de 2010, a través del contrato UEPSLV-294-2009, suscrito con Hidrocentro y del cual se desconoce el monto, explica el Registro Nacional de Contratistas (RCN). El RCN expresa que la rehabilitación se hizo en 100%. El estado del módulo, seis años después, es el mismo que sus tres estructuras hermanas: no funciona. Ingeniería Mizar ahora está inhabilitada para contratar con el Estado. Y a pesar de que siguió en actividad, reparando tuberías y haciendo otras obras hidrológicas en Valencia, jamás sus ingenieros encargados (Ángel y Flor Castillo Machado) volvieron a pisar La Mariposa como contratistas. El Carabobeño, en busca del equilibrio informativo, realizó decenas de llamadas a Luigina Cercio, presidenta de Hidrocentro. También a Edward Zapata, secretario general del sindicato. Ninguno respondió a las solicitudes. Las respuestas oficiales se esconden como los caimanes en los módulos de La Mariposa. El ocaso de una respuesta gubernamental efectiva ya cayó. Con él, las posibilidades de que el agua de Carabobo mejore su calidad, concluyó el experto.

Datos:

– Pao-Cachinche está recibiendo aguas sin tratar de La Mariposa.

– La planta fue diseñada para atender la demanda de 800 mil personas.

– Naguanagua, Valencia  y Libertador han aumentado 58% su población.

– Aun rehabilitada, La Mariposa cubriría apenas el 30% de la demanda de los municipios.




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