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Son poco los que asisten a buscar créditos hipotecarios o de automóviles. (Foto Ángel Chacón)

Dayrí Blanco

La montaña de carpetas llenas de documentos por gestionar ya no está. Hace más de un año que Mónica Sánchez no recibe una solicitud de financiamiento para la adquisición de vehículos. Ahora se limita a explicarles a los clientes que deben tener un ingreso por encima de 15 salarios mínimos al mes para optar a un crédito hipotecario. Es una información que provoca que, sin opciones para comprar una vivienda, los interesados se vayan y dejen las sillas vacías. Pero en el escritorio de al lado hay más actividad. Su compañera Lucía Mijares tramita rápidamente el quinto crédito personal del día. Esa es la tendencia. Todo cambió. La crisis económica le dio un vuelco total a la actividad crediticia nacional.

Las solicitudes han mermado dramáticamente. No hay cifras exactas. Pero la realidad indica que personas naturales y jurídicas por igual han desenfocado sus miradas hacia el financiamiento bancario. Ya nadie pide créditos para comprar carros que no se producen, ni lo hacen por una casa a la que no pueden optar por las condiciones impuestas. Del otro lado, la actividad industrial está tan contraída que no se hacen los requerimientos económicos necesarios para invertir.

Aún así, los datos que refleja de manera oficial la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (Sudeban) son optimistas. Entre febrero de 2014 y el mismo mes de 2015 registró un crecimiento de 83,23% en el monto total otorgado en la cartera de crédito nacional, al pasar de 671 millones 217 mil 804 bolívares, a mil 229 millones 882 mil 938.

Pero este es un cálculo meramente nominal, según explicó el economista y analista de riesgo de bancario, Leonardo Buniak, quien aclaró que estas cifras se contraponen con el índice inflacionario, lo que da como resultado que aunque el monto en bolívares sea mayor en un año, los valores constantes reflejan que el número de créditos otorgados presenta una tendencia de caída libre.

El análisis de los datos de la Sudeban refleja además que los financiamientos para adquisición de vehículos, luego de tener un crecimiento de 15,3% durante 2013, tuvo un declive de 9,33% en 2014, y los números siguen en picada. Los créditos hipotecarios también muestran un freno, entre 2010 y 2013 tuvo un alza de 114,18%, y en 2014 la subida fue solo de 38,01%. Mientras para la manufactura la tendencia también se ha revertido al tener un crecimiento de 282,7% de 2010 al 2013 y de 86,87% en 2014.

Pero no solamente la cartera de créditos a valores constantes ha caído, sino que el PIB del sector bancario también se está disminuyendo a una velocidad muy importante. En 2012 tuvo un crecimiento de 32% y al cierre de 2014 estuvo apenas en 5%.

El consumo como tendencia

Toda esta nueva realidad se tradujo en un gran inconveniente para los bancos. No es una tarea fácil cumplir con las carteras obligatorias impuestas por el Gobierno, si los clientes ya no piden financiamientos para comprar vivienda, carros, o para la inversión en las industrias.

Por eso, ante la necesidad de extender los salarios de subsistencia que percibe la mayoría de los venezolanos, los créditos al consumo se han presentado como la nueva tendencia. Los financiamientos personales, microcréditos y credinóminas han tomado un gran auge.

El analista de riesgo señaló que los bancos han iniciado una labor de apoyar el crecimiento de las carteras de crédito al consumo como una manera de cumplir con sus obligaciones.

La emisión de tarjetas de crédito también ha aumentado. Lozano calcula que entre 25% y 30% ha crecido el crédito al consumo durante el último año, todo indica que es el más rentable para la banca pero el más riesgoso porque no tiene garantías.

Caída en la construcción

Entre todos los sectores económicos el que más ha visto recortada la solicitud de créditos bancarios es el de la construcción. Vicente Lozano, director principal del Banco Occidental de Descuento (BOD), lo confirmó. Los constructores privados han reflejado su poca disposición de invertir ante el 30% de disminución de sus peticiones de financiamiento.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Aquiles Martín Pietro, maneja números más dramáticos. En 2014 no se solicitó ni el 10% de las carteras obligatorias. El sector tiene 18 trimestres consecutivos en caída. “Y este año ha sido peor”, en lo que va de 2015 no se han registrado proyectos para la construcción en bancas públicas y privadas. El máximo representante gremial en Carabobo, Gerardo Toro Parilli, destacó que la caída de solicitudes en la región ha sido de 25%.

Esto se traduce que no hay mercado disponible para el comprador final. Y de conseguir alguna oferta tiene que certificar que gana más de 15 salarios mínimos al mes, lo que es igual a más de 84 mil bolívares al mes, para poder optar por un crédito de 500 mil bolívares, lo que significa que debe tener en sus ahorros el resto del costo de la vivienda.

Buniak detalló que la gaveta hipotecaria exige una colocación de 200 mil millones para este año, eso requiere más de 900 proyectos para financiar, y no hay más 10 planes nuevos importantes en el país.




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