Muchas tumbas han sido profanadas en el Cementerio Municipal de Puerto Cabello. (Foto José López)

Cindy Rodríguez Terán || [email protected]

Para nadie es un secreto que los cementerios, lugar erigido para el descanso eterno de quienes han dejado el plano terrenal, son convertidos en escenarios para llevar a cabo rituales. Se profanan y destruyen tumbas a pesar de ser una práctica que es condenada por la iglesia católica. El camposanto municipal de Puerto Cabello no se escapa de esta realidad. A el se suma el olvido de las autoridades de hacer constante mantenimiento de este espacio.

Como si se tratara de una película de terror, caminar entre los sepulcros es para algunos porteños una escena donde solo falta la música de ultratumba desde la entrada hasta la lápida donde se encuentra ese ser querido que fue enterrado en el lugar. Algunos han decidido dejar de visitar el camposanto y rendirle homenaje a sus amigos o familiares en algún rincón de sus propias viviendas.

Tumbas profanadas, maleza por doquier, lápidas destruidas e incluso osamentas expuestas en varios lugares es el escenario que se evidencia en el lugar. Mientras que cerca de los límites se acumula una cantidad de basura, harapos, escombros y señas de prácticas de posibles rituales que incluyen velas, muñecos y hasta prendas de vestir. A esta área se evidencia que ni siquiera los cuidadores se atreven a llegar, lo que se convierte en un problema silencioso, con pocos dolientes.

Trabajadores del cementerio aseguran que las profanaciones se llevan a cabo, prácticamente a diario pero ellos solo pueden hacerse la vista gorda porque desconocen cuáles son las intenciones de quienes ingresan en horas de la noche, cuando la oscuridad invade las más de mil tumbas apiladas una al lado de la otra.

El descuido por parte de la municipalidad también cumple un rol en esta problemática, solo cuando se acercan fechas importantes para los porteños como por ejemplo el Día de Las Madres o el 1 de enero, se pueden observar a las cuadrillas de limpieza desmalezando las áreas visibles. Pero las tumbas más lejanas siempre quedan tapiadas por el matorral o incluso por las montañas de maleza que no recogen.

Costas Invadidas

Quienes practican rituales con animales y frutas han tomado como altar las costas del litoral carabobeño, donde las aguas de Gañango, al parecer, son las preferidas por estas personas. En la playa no apta, ubicada contigua a Mar Azul se evidencian restos de estos “trabajos” enterrados en la arena.

A pesar de llevar a cabo estos rituales en las zonas más ocultas, todo turista curioso que haga una parada en este espacio puede observar plumas de aves, patillas en la orillas de las playas y prendas de vestir, que sumado a la acumulación de basura le restan atractivo turístico al municipio.

Iglesia Católica Condena

La iglesia católica, representada por la Diócesis de Puerto Cabello y Juan José Mora, repudia este tipo de actos porque están alejados de una sana religión, dijo monseñor Saúl Figueroa Albornoz, obispo de litoral. En segundo lugar es una desconsideración con los familiares y un irrespeto para los difuntos. agregó.

Monseñor hizo un llamado a quienes practican estos ritos para que hagan una revisión de sus conciencia y se desvinculen de ese tipo de religión que cada vez se hace más común entre los pobladores, hasta el punto de incluir niños o personas inocentes.




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