Por Mireia Sicilia EFE

«Quiero honrar y reconocer
la chica que fui una vez, mientras abrazo la mujer que soy hoy en día, e
incluso busco a la mujer sabia  en la que
podría convertirme en las próximas décadas».

Esta máxima, que publica en su
libro autobiográfico “Becoming”, escrito junto a Katherine O´Leary,  es toda una declaración de intenciones de la
modelo y actriz.

Cindy Crawford lleva más de
treinta años codeándose con las mejores, el grupo de “top-models” conformado
junto a Naomi Campbell, Linda Evangelista, Elle MacPherson y Claudia Shiffer, y
que llegaron a hacer sombra en popularidad y contratos a las grandes estrellas
de Hollywood, donde Cindy hasta se convirtió en la auténtica “Pretty woman”, al
casarse con el entonces galán número uno: Richard Gere.

 Cincuenta admirables años

Ahora, que ya cumplió 50 años –el
20 de febrero- ha decidido apartarse del mundo de la publicidad y la moda, y
dedicarse a sus negocios, que tiene muchos, porque desde que empezó a tener
éxito ha sido una auténtica 
emprendedora.

Pero sus comienzos no fueron
fáciles, porque Cindy tuvo un par de experiencias traumáticas que transformaron
su vida y, sobre todo, la dieron la experiencia para acometer todo los que ha
realizado, con una fuerza y unas dosis de intensidad máxima: “creo que el
secreto del éxito debe estar fundamentado en el esfuerzo”, comentó en una de
sus primeras entrevistas en los años 80.

Cynthia Ann Crawford, su
verdadero nombre, nació en la localidad de DeKalb, en Illinois, Estados Unidos,
en 1966, y cuando tenía once años vivió su primer drama, porque su hermano
pequeño, que tenía solo tres, murió víctima de una leucemia. Este dramático
suceso familiar incidió negativamente en la familia y,  a la edad de 16 años su padre les
abandonó  y a Cindy le tocó madurar de
manera muy rápida.

Cuando estaba en tercer curso de
secundaria, el fotógrafo de su ciudad, Roger Legel, dándose cuenta de su
potencial físico solicitó hacerle unas fotos que publicó en portada el 3 de
noviembre de 1982 en la revista “DeKalb NITE Weekly”. Fue su primera portada y,
aunque por entonces no funcionaban las redes sociales, su fotografía dio la
vuelta al estado.

El resultado fue que se decidió a
hacerse un “book” fotográfico y presentarse a un castin de la agencia de modelos
Elite Model Management de Chicago, donde consiguió ganar. Tenía tan solo 17
años y terminó aparcando una beca para estudiar Ingeniería Química en la
Universidad de Northwestern, por el mundo del modelaje.

Con la carrera encauzada, Cindy
se marchó a Manhattan, donde triunfó muy pronto y firmó con Elite Nueva York,
tras lo que vino un contrato suculento para la compañía Revlon y otro con la
cadena estadounidense MTV en la que le dieron el programa “House of Style”.

Fue la década de los 80 y los 90
cuando su rostro triunfó en todo el mundo, antes del año 2000 la modelo había
aparecido en más de 400 portadas de revistas en todo el mundo, incluyendo las
mejores y referentes de belleza y moda como Harpers Bazaar, Vogue, Elle,
Cosmopolitan,  Allure,  etc.

La bella estadounidense de metro
setenta y cinco de altura y de cabellos y ojos castaños, también ha desfilado
por la pasarela con ropa de los grandes modistas del mundo, desde Calvin Klein
y Versace, hasta Chanel o Christian Dior, pasando por Ralph Lauren, Valentino,
DKNY o Michael Kors, entre otros.

Por supuestos las firmas de
cosméticos se la rifaban, así como las grandes compañías de relojes, refrescos,
etc. Fue uno de los grandes referentes de belleza de aquellos años luciendo su
figura, excepcional y un lunar característico en la comisura del labio superior
que siempre ha sido signo de identidad.

El programa de televisión que
presentaba para la MTV estuvo en antena desde 1989 hasta 1995, pero Cindy tomó
el gusto a las cámaras y ha participado, como estrella invitada en numerosos
programas de la televisión estadounidense. Ha charlado con “The Muppets”, ha
pasado por “Sesame street”  y ha visitado
el set de “Wizards of Waverly Place”.

Pero como emprendedora que es, la
modelo también hizo sus pinitos en el cine y ha trabajado como coprotagonista
en el filme “Fair Game” (1995), junto a William Baldwin; y en “The Simian line”
(2000), una película independiente de fantasmas. También ha participado en el
documental “Unzipped” (1995) en el que hacía de sí misma y que versa sobre el
mundo de la moda.

Crawdord también tiene una importante
producción de vídeos, dedicados al “fitness”: Cindy Crawford: Shape Your Body
Workout (1992), Cindy Crawford: The Next Challenge Workout (1993), Cindy
Crawford: A New Dimension (2000) y Mini-Muscles with Cindy Crawford and the
Fit-wits (2001).

Y también hizo una incursión como
acompañante perfecta para vídeos musicales, entre otros, “Freedom 90”, para George Michael,
“Please come home for Christmas” de Jon Bon Jovi, “Girl panic!”, para Duran
Duran y la última y reciente participación para el video de su amiga Taylor
Swift, titulado “Blad blood”.

 Amor y familia

Corría el año 1991 y Cindy estaba
en la cresta de la ola. Todo lo tenía a su favor y eran años de bonanza en lo
económico y personal y llegó él, se había estrenado unos meses atrás “Pretty
woman” y todas las mujeres suspiraban por Richard Gere. Tras un corto noviazgo,
belleza y glamur se unieron por amor. La guapa tenía 25 años y el actor 42.

“De joven yo vivía guiada sólo
por la pasión. En un momento de tu vida eso te llega a consumir mucho”, comenta
en el libro Crawford y eso fue un poco lo que les ocurrió, con el añadido de la
diferencia de edad, según argumentó a Oprah Winfrey, algunos años después.

Y en la revista ELLE Francia
declaró: «El final de mi matrimonio –con Gere- fue un hecho que me marcó.
Había vivido todo como un cuento de hadas. Todos queremos saber que se siente
al tener un amor como el que se ve en las películas, pero no siempre es así. Mi
divorcio me destruyó y me llevó a aprender a ver todo de una forma más
realista».

Tanto, que tuvo que buscar ayuda
de un profesional para superar el trance y Crawford cuenta a la revista que el
psicólogo le fue de gran ayuda porque le abrió a la reflexión al preguntarle si
quería un alma gemela o un esposo. “Porque no es exactamente lo mismo. Un
marido es una persona que da estabilidad, alguien con quien se puede formar una
familia”, comentó.

Se divorciaron en 1995 y se
volvió a casar, en 1998, con el empresario Rande Gerber, nacido en 1962,  fundador de la Midnight Oil Company (MOC), y
de la After Midnight Company (AMC), que evolucionó a la firma The Wiskey,  cadena propietaria de numerosos locales nocturnos
en todo Estados Unidos. El candidato republicano Donald Trump les contrató para
transformar el Trump Park de Central Park, en el actual Whiskey Park.

La pareja es feliz y tienen dos
hijos: Presley Walker, nacido el 2 de julio de 1999 y la niña Kaia Jordan, que
nació el 3 de septiembre de 2001. Ahora, al cumplir el medio siglo, la guapa
Cindy ha declarado a través de la red social Instagram: “Cada año les digo a
mis hijos que me retiro. Es una broma recurrente en nuestra familia. Pero cada
año surgen nuevas oportunidades que llaman mi atención. Si bien es cierto que
estoy deseando concentrarme en mis negocios, mis amigos y mi familia, no estoy
diciendo que este sea el final. Me fascina haber formado parte de la industria
de la moda durante los pasados 30 años, y si el tiempo me ha enseñado algo es a
no decir nunca jamás. Gracias por todo el apoyo”.

Conociendo su trayectoria, su
gran actividad y su determinación, Cindy Crawford siempre estará entre las
grandes modelos y vinculada a un mundo que le fascina. Su hija Kaia, con tan
sólo 14 años, ya ha participado en su primera campaña de moda. Una digna
sucesora de su madre.




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