Dayrí Blanco

Las escuelas están vacías. Juan, Andrés, Verónica y Paola tienen más de dos meses sin sentarse en sus pupitres. Lo cambiaron por un pedazo de tronco, una piedra o el piso de tierra justo al lado de la canal. Ahí pasan horas. Se sienta, se paran, caminan, corren y juegan. Ahí ven pasar sus días, junto a sus madres y unos cuantos envases que llenan en una improvisada conexión de la que sale agua amarilla y turbia. Pero es lo que tienen. Es su única posibilidad de abastecerse en la seca población de Morón.

Ni una gota sale de las tuberías de sus casas. Es una constante en todas las comunidades del municipio costero que debe surtirse del embalse de Canoabo cuyos niveles actuales son insuficientes al estar muy por debajo de su cota máxima de 278 metros sobre el nivel del mar. Así que dependen de un plan ideado por Hidrocentro que no se cumple. Los horarios establecidos para el suministro directo o por cisterna no se respetan.

Por eso es que Milagros va con Juan, su hijo de siete años, tres veces al día a hacer cola con el resto de sus vecinos de barrio Coromoto y otros sectores en el pequeño tubo. Solo cuenta con un envase de 15 litros que usa para la higiene personal de los cuatro habitantes de su casa, la limpieza, incluso para cocinar. Ella no tiene las posibilidades económicas para adquirir un pipote de mayor capacidad. “En cinco mil bolívares venden uno de 100 litros que me alcanzaría para toda la semana”.

El hijo de seis meses de Ana Cristina ya tiene dos semanas con diarrea. “Es el agua. Yo le hago la comida con esta que recogemos aquí porque no tengo otra alternativa”, dijo mientras esperaba su turno al lado de la canal de Santa Ana. Otros niños han padecido de diferentes afecciones gástricas y erupciones en la piel.

La crisis económica en casa de Liliana López se ha agudizado. Ella es costurera. Con los trabajos que logra hacer completa las cuentas del ajustado presupuesto familiar. Pero desde que sus días pasan al lado del “chorrito de la canal” detuvo las confecciones y cada vez es más difícil cumplir con todos los compromisos económicos adquiridos al mes, reflexiona mientras sube un empinado cerro y atraviesa un puente con 15 litros sobre su espalda.

Agua para todos

Un recorrido de 13,9 kilómetros, 15 minutos, dos veces a la semana. A eso debe someterse Ángel Acosta para poder abastecerse de agua. Va con su camión cada martes y cada sábado desde su casa en Colinas de Mara hasta la población El Charal en Urama. Esos días interrumpe su trabajo. “Dejo de hacer al menos dos viajes pero no tengo más opción”.

Así es como llena un tanque de 900 litros que alcanza para surtir su casa y la de su vecino. Lo hace en una toma a la que hay más de 40 viviendas de Barbulita conectadas. Y aunque parezca agua limpia es cruda, sin tratar, directo del río Temerla.

En ese lugar existe un tanque de 600 mil litros y una bomba. Fue adquirido por el gobernador Acosta Carlez luego de la vaguada de 2004. “Pero el tanque llegó con fisuras y tornillos oxidados y la bomba nunca funcionó”, por eso todos los que viven en la zona dependen de esa conexión improvisada.

Celebración en medio de promesas

Este martes 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. La idea es llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de sus recursos. Pero en Carabobo es un tema de Estado. Los 270 mil habitantes de Puerto Cabello y Morón padecen la peor crisis de desabastecimiento y las promesas del gobierno regional han sido insuficientes.

El suministro de agua en Juan José Mora exige 200 litros por segundo para el abastecimiento de todas sus comunidades. Los dos pozos en construcción en El Charal por la gobernación, aportarán solo 30 litros por segundo cada uno a los 50 litros que ya se reciben. El déficit se mantendrá en 45% de acuerdo a la necesidad.

Aunque se desconoce el monto real de inversión, en enero de este año el gobernador Francisco Ameliach anunció que se destinaría 439 millones de bolívares para la construcción de 10 pozos (seis en Puerto Cabello y cuatro en Morón), adicionalmente, en 2015 se invirtieron 83 millones 600 mil bolívares en la rehabilitación de siete pozos que habían sido construidos por el gobierno regional en 2006, y aún así la emergencia en ambos municipios se mantiene.




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.