Continúan los trabajos de investigaciones en el punto del ziniestro. (Foto Reuters)

Reuters

El copiloto del avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes aceleró la nave antes de impactar contra la montaña matando a las 150 personas a bordo, según investigadores franceses.

La oficina francesa de investigación de accidentes, BEA, dijo el viernes que aún estaba reconstruyendo lo que ocurrió en el vuelo, pero un escalofriante nuevo detalle de una segunda caja negra parecía corroborar la tesis de los fiscales de que el copiloto actuó deliberadamente.

“Una primera lectura muestra que el piloto en la cabina usó el piloto automático para poner al avión en descenso desde una altitud de 100 pies”, dijo la BEA en un comunicado.

“Luego, el piloto modificó varias veces el piloto automático para aumentar la velocidad mientras el avión descendía”, añadió.

Los datos fueron extraídos de una grabadora de vuelo quemada y muy dañada hallada el jueves en el lugar del accidente.

Limitándose a una lectura factual de la información inicial, la BEA no especuló sobre cuál piloto habría ingresado los comandos en el piloto automático, una consola con una sola serie de botones ubicada en medio de ambos.

Tampoco estaba claro de inmediato si el copiloto estaba acelerando deliberadamente el avión hacia la montaña o cambiando la velocidad debido a la altitud, que afecta la forma en que se mide la velocidad en la cabina.

Pero las acciones detalladas por la BEA parecen confirmar la tesis descrita por los fiscales de un comportamiento metódico y controlado mientras el avión se precipitaba a tierra.

Analizando información

Los fiscales habían dicho que la grabación de audio de la primera caja negra sugería que el copiloto de 27 años Andreas Lubitz se encerró, dejó al capitán afuera de la cabina y estrelló el avión contra los Alpes franceses.

Los datos de la grabación del vuelo contienen una detallada lectura de cientos de parámetros, que incluyen los comandos hechos desde el asiento del copiloto en el vuelo de Germanwings con destino a Düsseldorf.

También mostraría datos de los comandos compartidos como la unidad de control de vuelo, que envía órdenes al piloto automático, y muestra movimientos de los asientos de los pilotos que confirmarían cuál de ellos permaneció en los controles mientras el otro dejó la cabina.

La BEA tiene ahora la tarea de sincronizar la información con las grabaciones de la cabina y lecturas de radar, un proceso que podría tomar varias semanas. La agencia no dijo si pudo descargar todos los datos intactos.




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