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 Sara Pacheco

Una señora iba de la
mano con sus dos hijos menores de diez años. Ambos con el uniforme escolar. La
lluvia las hacia desplazarse muy rápido, tanto que la madre no se percató del
agua sucia que brotaba de una boca de visita. Pisó la tapa, tanto ella como sus
pequeños ensuciaron su ropa. Tuvo que devolverse.

Esta es la escena que describió Gregorio
Galufo al referirse al desbordamiento constante de cloacas frente a su negocio
en la avenida Lisandro Alvarado con Padre Alfonso en el sur de Valencia.

Desde hace un mes, de
manera intermitente se activa el brote. No solo la lluvia influye, “cada vez
que llega el agua eso se bota”. Se han realizado llamados constantes a
Hidrocentro, la respuesta:

“Es dependencia de la
Alcaldía”. En tanto en el órgano municipal alegan que está en proceso.

“Cuando pega el
sol,  el olor se hace insoportable.
Trabajamos solo un ratico. Ya no aguantamos”, sentenció.




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