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Palabras como terroristas y fascistas forman parte del léxico de Maduro. (Foto Archivo/El Carabobeño)

Ana Rodríguez Brazón || arodriguez@el-carabobeno.com

Amedrentar al adversario es una estrategia que forma parte del discurso en las revoluciones, como ejemplos figuran el expresidente cubano Fidel Castro y el fallecido venezolano Hugo Chávez. La agresión verbal es un recurso necesario para aquellos que están en el poder y que no permiten que otros no piensen como ellos.

El presidente Nicolás Maduro, quien en las últimas alocuciones ha intensificado la agresividad de sus palabras, no es una imitación de Chávez, sino la consecuencia de esos discursos épicos que por 15 años han vivido y escuchado los venezolanos. El resultado: una sociedad violenta donde los índices de crímenes aumentan con el paso de los días.

Las amenazas y descalificaciones funcionan como una orden que origina acciones violentas y si en este caso es el Presidente quien las emite, que es figura central y que goza de credibilidad, por lo menos entre sus seguidores, sin duda hay un efecto significativo en la población, que buscará imitar este patrón, explicó el sociólogo Frank López.

El especialista argumentó que el lenguaje es un juego lingüístico en el que las personas acuerdan reglas para definir significaciones y estructuran modos de vida, lo que repercute en la cotidianidad y hace que el individuo se vuelva agresivo si el patrón acordado es ese. Entre el discurso del mandatario y la acción violenta de algunos grupos, habrá mayor correlación.

El pasado 3 de octubre el Presidente dijo “desecho a toda la derecha” y señaló a Jesús Torrealba, secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática como “basura”. Después del asesinato del diputado Robert Serra, otros miembros del partido de Gobierno se han sumado a las descalificaciones, como el gobernador de Aragua, Tareck El Aissami, quien insultó vía Twitter al caricaturista Roberto Weil.

Las palabras terroristas, fascistas, apátridas, y frases como burguesía parasitaria forman parte del léxico que sin duda ha incidido en la criminalidad del país. “Los relatos de Chávez y Maduro son épicos y comprometen a la gente a la acción”, sentenció el sociólogo.

Para el columnista Armando Durán, Maduro nunca ha sido una figura amable, pues su inseguridad y la incapacidad de dar respuestas en momentos difíciles hacen que emplee frases para amedrentar, en este caso a la oposición.

Durán aseguró que a diferencia de Chávez que hacía sus discursos agradables, Maduro se ha convertido en el lobo que ataca a las ovejas y que huyen por temor, como pasó en las elecciones de abril cuando una noche antes se había comprometido a contar los votos si el resultado era ajustado, pero al día siguiente lanzó su maquinaria agresiva contra Henrique Capriles, quien prefirió mantener la paz del país.

La Ley

Las palabras ofensivas, que no solo pronuncia el Presidente sino también miembros del partido como Diosdado Cabello, ministros y diputados, además de agredir a las personas, irrespetan la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos, pues en horario todo público se han escuchado los insultos.

Hace poco cuando el ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, presentó un video con el estudiante Lorent Saleh, al aire salieron groserías pronunciadas por el dirigente presuntamente involucrado en planes terroristas, olvidando el artículo 6 de la ley donde el lenguaje soez es calificación B. También se olvidó el horario, pues la presentación fue hecha a mediodía cuando el horario era todo público según la legislación.




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