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El segundo día de reuniones entre las dos naciones. (Foto )

AFP

Estados Unidos y Cuba negociaban este jueves en La Habana, en la última jornada de su primera reunión de alto nivel en 35 años, la agenda para la normalización de relaciones y la reapertura de embajadas, pero ambas partes reconocieron que el proceso podría requerir más tiempo.

La subsecretaria de Estado norteamericana para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, y la directora de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Josefina Vidal, encabezaban estas conversaciones a puertas cerradas sobre el cronograma del acercamiento tras medio siglo, que sepultará el último resabio de la Guerra Fría en América.

La funcionaria estadounidense, quien vestía de color rojo, y Vidal, de blanco, se sentaron frente a frente en la mesa de negociaciones rodeadas de asesores, en un salón del Palacio de Convenciones de La Habana, cinco semanas después de la histórica reconciliación anunciada por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro.

“Hemos conversado sobre los principios sobre los cuales deben ser restablecidas nuestras relaciones diplomáticas (…). Hemos también intercambiado sobre los pasos que debemos dar para oficializar el restablecimiento de relaciones, hemos intercambiado propuestas de cuáles son esos pasos, (y) ambas delegaciones hemos tomado nota sobre las propuestas de cada una”, dijo a la prensa al cabo de casi tres horas de pláticas el número dos de la delegación cubana, Gustavo Machín.

La normalización de lazos se basará en las Convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas, señaló Machín, quien indicó que las conversaciones se han desarrollado en un “ambiente distendido”, pero aclaró que “en una sola reunión todos los temas no pueden ser acordados”.

Jacobson, el funcionario estadounidense de mayor rango que visita la isla comunista desde 1980, y Vidal cerrarán este jueves la histórica reunión de dos días, que partió con discusiones sobre temas migratorios el miércoles.

Puntos por negociar

El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, aclaró en la víspera que los dos países tienen mucho que negociar todavía antes de normalizar sus relaciones, rotas en 1961.

“Cuando sea el momento y sea apropiado, tendré mucho interés en viajar a Cuba para abrir formalmente una embajada y avanzar” en nuestros vínculos, dijo Kerry en Washington.

Según Kerry, algunos puntos a negociar son el levantamiento de las restricciones a los diplomáticos estadounidenses para viajar por la isla, “permitir envíos sin obstáculos a nuestro equipo en orden de poder funcionar de forma correcta”, así como permitir libre acceso a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), lo que Washington también garantizaría a la representación cubana en Estados Unidos.

“No sé si estas cosas van a ser resueltas en una (sola) reunión”, dijo un funcionario estadounidense a la AFP, coincidiendo con Machín.

Medio centenar de diplomáticos tiene la SINA, situada en el emblemático Malecón de La Habana, que ha sido escenario de provocaciones por décadas, orquestadas desde ambos lados de sus rejas.

Fidel Castro, quien autorizó la creación de las secciones de intereses con el presidente Jimmy Carter en 1977, acusaba a la SINA de “ser el Estado Mayor de la contrarrevolución” en la isla.

La SINA comenzó en 2006 a publicar mensajes políticos a los cubanos en un panel electrónico en su azotea (el edificio tiene seis pisos), a lo que Cuba reaccionó instalando 138 mástiles con banderas negras para ocultar los mensajes. Esta práctica terminó tras la llegada de Obama al poder en 2009.

El tema de los derechos humanos es también “una de las cosas de las que queremos hablar, (pues) eso es muy importante para nosotros”, dijo un funcionario estadounidense a la AFP.

A la parte cubana le interesa el levantamiento del embargo económico estadounidense vigente desde 1962 y que la isla sea retirada de la lista norteamericana de naciones que patrocinan el terrorismo, pero también quiere cambios en las normas migratorias estadounidenses, pues afirma que estimulan la emigración ilegal desde Cuba.

A La Habana también le preocupa “la situación que enfrenta la Sección de Intereses de Cuba en Washington y, en particular, su oficina consular, que como resultado del bloqueo está próxima a cumplir un año sin servicios bancarios”, destacó la Cancillería cubana.

Hay otros temas pendientes, aunque no había señales de que serían tratados ahora, como la base estadounidense de Guantánamo (oriente de Cuba) y las propiedades norteamericanas nacionalizadas en los años 60 por Fidel Castro, ahora de 88 años, quien ha sido el gran ausente en este histórico acercamiento.

Desacuerdos sobre migración

Washington cuadruplicó la semana pasada el monto de dinero que los cubano-estadounidenses pueden enviar a sus familias en la isla y flexibilizó los viajes a Cuba, lo que favorece a la alicaída economía cubana.

Por su parte, Cuba liberó este mes a 53 presos políticos en un gesto a Washington, aunque el 30 de diciembre desató una ola represiva para impedir una manifestación en La Habana.

Jacobson se reunirá el viernes con disidentes cubanos, que no han ocultado su desazón por el cambio de política de Estados Unidos, que por décadas fue su principal aliado y benefactor.

La discusión migratoria del miércoles, encabezada por Josefina Vidal y el adjunto de Jacobson, Alex Lee, fue calificada como “productiva” y “constructiva” por ambas partes, aunque quedaron en evidencia sus diferencias.

Vidal criticó que Washington mantenga la Ley de Ajuste Cubano de 1966 y la política de pies secos/pies mojados, a las que acusa de fomentar la emigración ilegal desde la isla. Lee manifestó que ambas reglamentaciones seguirán vigentes.




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