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Sara Pacheco

La brisa alerta a algunos habitantes del barrio El Impacto en la parroquia Miguel Peña. Cuando llegan las tardes nubladas, los árboles cercanos bailan en torno al cableado, lo que se traduce en fallas en el servicio eléctrico. No obstante, la preocupación principal es que alguna rama pueda caer sobre algún peatón, especialmente un niño, pues hay dos centros educativos cerca, el colegio Fe y Alegría y el C.E.I El Impacto, este último con una matrícula de 150 niños en edades comprendidas entre tres y seis años.

Ángel Moreno, integrante del consejo comunal, relató que la última petición de poda se realizó en junio de este año. “El año pasado hablamos con el ingeniero Rolando Leal de Corpoelec. No recibimos respuesta”. Detalló que los árboles están doblando los cables. “Ya se han caído guayas. Vienen la arreglan y se van. Pero no es solución. No cortan las ramas”.

Pozos de tierra

El carro blanco de un visitante mostraba dificultad para avanzar. Verlo directamente mientras transita, es como observar a niños en un sube y baja. El símil exagerado da cabida a la magnitud del problema. Las calles Raúl Leoni, La Antena y Rómulo Gallegos –una peor que la otra- son las más deterioradas.

Los botes de agua negra son los responsables. “Negra y blanca se juntan para generar los huecos. Tienen más de dos años”. Los reclamos se han llevado ante Hidrocentro, pues primero necesitan resolver el problema con aguas servidas para después tapar los huecos. Por ahora la tierra se mantiene dentro.

De acuerdo a Moreno, hace cuatro meses una cuadrilla de la gobernación de Carabobo fue a inspeccionar el estado de las vías, pues solicitaron la presencia de la secretaria de infraestructura del estado. No regresaron.

Penumbra impuesta

Un operativo de dotación de bombillos llegó a la comunidad en mayo. Más de 50 bombillos se repartieron en las calles afectadas, pero según Moreno, las fotoceldas estaban dañadas, lo que trajo como consecuencia la quema de la mayoría. Hoy día la electricidad en los postes de alumbrado público es un recurso faltante. “Permanecían noche y día prendido, Por eso no duraron”.

“Mi condominio”

Debido a la falta de atención de las autoridades, habitantes del sector plantearon realizar progresivamente un fondo de ahorro que denominan “Mi condominio”, emulando la organización dentro de los edificios. Cada casa aporta una cantidad módica para resolver, en determinado momento, alguna emergencia. A pesar que pagamos todos los servicios, a veces debemos cancelar algo extra para recibirlos. Es lamentable, puntualizó el vecino.




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