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El ministro mostró su alivio por la no repetición de las manifestaciones. (Foto Archivo)

EFE

El Mundial de fútbol Brasil 2014 cumplió de forma satisfactoria las expectativas del Gobierno de Dilma Rousseff y sirvió para mejorar la infraestructura y la imagen exterior del país, según Gilberto Carvalho, mano derecha de la mandataria y ministro de la Secretaría General de la Presidencia.

“A cuatro días de la final puedo decir que estamos al mismo tiempo satisfechos y aliviados con el Mundial. Satisfechos porque todo ocurrió dentro de lo previsto y aliviados porque la presión que sufrimos en el país fue enorme”, dijo Carvalho en entrevista a Efe y al hacer referencia a los temores que surgieron antes del Mundial por las obras atrasadas y las amenazas de multitudinarias protestas.

“Varias autoridades y gente que queremos, como (el exfutbolista) Ronaldo, llegaron a decir que Brasil pasaría vergüenza. Tuvimos convicción de que no pasaría nada porque trabajamos mucho para que todo estuviera listo a tiempo”, afirmó.

Según Carvalho, la experiencia de Brasil en la organización de grandes eventos como la cumbre Río+20 (2012), la Jornada Mundial de la Juventud (2013) o la Copa Confederaciones de la FIFA (2013) fue vital para garantizar el éxito de la organización del Mundial y “mostrar al mundo que la nación se desarrolla en una cultura de paz”.

El ministro mostró su alivio por la no repetición de las manifestaciones de los primeros días del torneo, las cuales, a su juicio, “discurrieron con normalidad” y rompieron las expectativas de varios sociólogos y medios de comunicación que previeron una repetición de las grandes protestas que sacudieron Brasil durante la Copa Confederaciones del año pasado.

“Comprendemos que los chóferes de autobús, los activistas del Movimiento de los Sin Tierra y otros colectivos organizaran manifestaciones días antes del Mundial para presentar reivindicaciones justas”, declaró Carvalho, quien también admitió que “la situación es muy difícil y no tenemos una solución clara” frente a los problemas de violencia relacionados con la corrupción policial y el narcotráfico.

“La violencia policial es una herencia de la dictadura. Es muy difícil cambiar eso pero vamos a cambiarlo”, afirmó el ministro tras admitir que la violencia de la Policía y de algunos grupos de manifestantes desanima a los ciudadanos a expresarse en la calle.

Carvalho, principal vocero del Gobierno en las conversaciones que los colectivos sociales tienen con Rousseff, desmintió la cifra de 250.000 desplazados por la infraestructura del Mundial con la que trabajan varios colectivos sociales.

De acuerdo a datos oficiales, las obras para acoger el evento deportivo y actualizar la red de transporte brasileña “desplazaron a unas 35.000 personas a las que el Gobierno está prestando asistencia”, dijo.

El ministro también negó que la abultada derrota de la selección brasileña contra Alemania por 7-1 en las semifinales pueda afectar el resultado de las elecciones presidenciales de octubre próximo. “Los temas del debate (electoral) no serán sobre el Mundial, ni para bien ni para mal”, afirmó.

El ministro lamentó en la entrevista, en nombre del Gobierno, la muerte de nueve obreros en la construcción de estadios y el fallecimiento de dos personas tras el derrumbe de un viaducto que era construido en Belo Horizonte para el Mundial.

“El turista no tuvo contacto con el Brasil real, ni para bien ni para mal”, aseguró.

Preguntado sobre el impacto del Mundial en la economía brasileña, que el Gobierno calcula en 13.000 millones de dólares, Carvalho destacó que el campeonato “permitió estimular algunas de las zonas más deprimidas, como el noreste, y la ciudad de Manaos, así como la infraestructura de movilidad urbana”, aunque matizó que “el momento (económico) actual es muy duro”.

Según el funcionario, el actual enfriamiento económico de Brasil “está muy relacionado” con la situación en Europa, Estados Unidos, China y Argentina.

“No tenemos un remedio mágico (para la economía) un mes antes de las elecciones. Somos conscientes de las dificultades, de la coyuntura internacional, del problema con el sector eléctrico”, aseguró el ministro, para quien “el fortalecimiento del mercado interno de Brasil en los últimos años está permitiendo que no suframos demasiado en materia de empleo y salario mínimo”.

Para Carvalho, el Gobierno brasileño todavía tiene mucho campeonato por delante. “En este país enfrentamos un Mundial cada día: el de la violencia, el narcotráfico, el desempleo, la movilidad urbana…”.




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