“Las mezclas (de artes) son bonitas cuando se tiene conocimiento de ambas “. (Foto EFE)

EFE

El bailaor español Farruquito asegura que su espectáculo “Improvisao”, que exhibe este mes en tres ciudades brasileñas, no supone un regreso al flamenco puro debido a que este arte nunca dejó de ser puro.

“Para una persona que sea flamenca desde el principio de sus días, el flamenco siempre será puro. Que lo haga mejor o peor, eso depende de la constancia, la dedicación o la facilidad de cada uno. Pero el flamenco siempre ha sido, es y será puro”, aseguró hoy en entrevista a Efe el nieto del legendario bailaor gitano Farruco.

Juan Manuel Fernández Montoya, conocido popularmente como Farruquito, hijo del cantaor Juan Fernández Flores, el Moreno, y de la bailaora Rosario Montoya Manzano, la Farruca, considera que las representaciones artísticas que salen del flamenco tradicional tan sólo lo desvirtúan y no pueden ser consideradas flamenco.

“Las mezclas (de artes) son bonitas cuando se tiene conocimiento de ambas cosas y, si ya es difícil tener conocimiento de un flamenco puro, imagínate si también tienes que tener conocimiento de otras muchas cosas”, afirmó Farruquito tras el aula magistral que impartió a los estudiantes de flamenco de la sede del Instituto Cervantes en Río de Janeiro.

Tal como dice su nombre, “Improvisao”, que el español presentará el viernes en Río de Janeiro, el domingo en Porto Alegre y el lunes en Sao Paulo antes de continuar su gira hacia Costa Rica, es un espectáculo en que los participantes van improvisando el canto, el baile y la guitarra.

“La propuesta es simplemente un espectáculo que tiene una estructura, sabemos qué vamos a hacer, cuál es el programa que vamos a hacer, pero nada más. Todo lo que pasa a cada noche es distinto gracias a que cuento con un elenco de flamenco que tiene una formación flamenca, como yo digo, desde la cuna, desde la casa”, aseguró.

“Entonces perfectamente podemos hablar el mismo idioma. Simplemente hay unos códigos, unos gestos, que los flamencos tenemos para saber qué vamos a hacer en cada momento”, agregó el bailaor que se adjudicó este año el Premio Giraldillo de Baile 2014 en Sevilla.

Pese a ser considerado como uno de los bailadores más consagrados del mundo, Farruquito afirma que aún no ha alcanzado su madurez artística y que tiene mucho que aprender.

“Soy muy joven. Tengo sólo 32 años y el flamenco es muy difícil. Entonces, para ser maduro en el flamenco hay que tener muchos años, así lo siento yo. Yo creo que ahora es cuando estoy aprendiendo”, aseguró.

En ese sentido valoró los encuentros que tiene con estudiantes y admiradores del flamenco en todas las ciudades que visita, como el de hoy en Río de Janeiro, ya que le permiten no sólo divulgar la cultura que representa sino conocer las expectativas de otros cultivadores.

“Me enseñan muchísimo (las reuniones) porque veo la curiosidad que tiene cada quien. A ellos les aporto un poquito de motivación para seguir indagando en la historia del flamenco y que no sólo se conformen con aprender algunos pasos en un estudio”, afirmó.

Farruquito considera que, pese a que el flamenco se vive con más intensidad en España, nada impide que sea bien practicado en otros países y que incluso él pueda aprender con el arte de los no españoles.

“Eso es muy relativo. En Brasil he visto gente bailando muy bien profesionalmente y en España he visto gente bailando muy mal, con muy poco conocimiento. No quiere decir que puedas ser mejor por que vivas en un sitio o en otro”, afirmó.

“Claro está que en España se respira el flamenco un poco de más cerca, aunque según en qué ciudad. En Andalucía sí, pero fuera de Andalucía no se respira el flamenco igual. En Madrid y Barcelona como mucho. Entonces todo lo conectado que estés al flamenco, todo lo cerca, todo el roce que tengas con el flamenco, ese va a ser el cariño que le tengas o que el flamenco te tenga a ti”, aseguró.

Según el bailaor, para llegar a ser un flamenco con la misma calidad de uno nacido en Sevilla, independientemente de la procedencia, hay que estar enamorado de esa cultura y dedicarle todo el tiempo posible para profundizarla.

Pese al tiempo perdido por la condena que cumplió por la muerte que provocó en un accidente de automóvil, Farruquito dice que nunca se apartó de la danza.

“En ese tiempo siempre estuve bailando. Siempre he sido un bailaor de flamenco; siempre he luchado por mi profesión. Y para mí volver a montar un espectáculo, no es más que volver a ser yo, que es lo que he sido siempre”, afirmó.




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