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Sara Pacheco

Los días de lluvia son complicados para Germán Ramos. Desde que empezó a trabajar en un taller de repuestos, debe esperar horas para tan siquiera cruzar la acera. La calle Maitín de San Blas se transforma en una piscina de agua pluvial. 

Junto al negocio una alcantarilla, que debería funcionar como desagüe para lo acumulado, está completamente tapada. Lo único que se distingue son piedras en la superficie. Esto ha traído como consecuencia las inundaciones. Sin embargo, según Germán, se le hace mantenimiento constante. 

Tienen que reestructurarla, fabricarla de nuevo, o colocarla más ancha. Como esta calle es bajada, toda la tierra de arriba cae aquí, comentó Ramos. A unos metros de distancia, en la avenida Lara, yacía otra alcantarilla creada para ayudar a la primera. No obstante hace varios años, personas desconocidas para los vecinos encuestados la cubrieron con cemento. 

Debido al agua y al deterioro de la capa asfáltica, el cruce con la calle 24 de junio ha sido rodeado de huecos que dificultan el tránsito, sobre todo en horas de la noche, desde hace alrededor de tres años. Los que conocen el área pueden maniobrar mejor, quienes se desplazan por primera vez se llevan una no muy grata sorpresa.

Autoridades de la alcaldía han visitado la zona buscando soluciones, sostuvo Ramos. Vecinos esperan se cumpla lo prometido.




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