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Hernán Sequera

Es emocionante congregarnos para apreciar la obra del Nonno en esta prestigiosa sala de exposiciones, para la cual su amigo Esteban Simonetti hizo una profesional curaduría, para que observemos la esencia de su exquisito trabajo en piezas de diferentes formatos que nunca comercializó porque su objetivo era el deleite y el placer de crear. 

El autor e historiador R.H Barrow escribió que hay dos formas de conocer a los italianos: la primera es por su filosofía y la segunda por sus obras. A Ennio Guglielmetti lo conocimos por esas dos cualidades.

Siempre mantuvo la estricta filosofía del amor al trabajo, a los valores éticos y morales, a la familia, a esta tierra de gracia acunada entre el Cabriales, El Morro y la costa. Esta ciudad de la cual se enamoró e hizo suya con espíritu inquebrantable e inspirador por más de 67 años. El vigor noble que lo caracterizaba está en estas esculturas, pinturas y dibujos para la complacencia y como ejemplo de las generaciones presentes y futuras. 

“El placer de crear “ es un homenaje póstumo pero los temas centrales de su obra siempre estarán vigentes porque son la inspiración de los seres de alma inquieta, audaz, rica en pasiones y sentimientos a través de la creación plástica que se convierte en el don de un ser excepcional que conocemos como artista. 

En esta muestra podemos apreciar, durante cuatro semanas, retratos familiares, dibujos, esculturas de suaves curvas, pinturas, paisajes y otras expresiones producto del placer de crear. Paralelamente a su trabajo como artista, Guglielmetti fue junto a miles de inmigrantes venidos después de la Segunda Guerra Mundial que aportaron a nuestro país, que despertaba del atraso provocado por la dictadura, las herramientas y mano de obra para el progreso con la construcción vial, comercial y habitacional. 

Había nacido en Florencia, urbe excepcional donde en calles, plazas o esquinas están Miguel Ángel Buonarrotti, Dante, Leonardo Da Vinci por lo cual, desde su infancia, el Nonno tuvo una sensibilidad y gusto particular por lo bello para crear pinturas y esculturas. 

Esta muestra es una consideración merecida y cierta a Ennio Guglielmetti en un momento en que el arte venezolano atraviesa una tragedia por la apropiación dolosa del patrimonio del Ateneo de Valencia, expresión de la valencianidad que no obstante celebra con orgullo los 80 años de su fundación. 




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