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Cientos de personas despidieron el cortejo fúnebre. (Foto AFP)

AFP

El fiscal Alberto Nisman será enterrado este jueves en un cementerio judío en Argentina, donde las dudas sobre su muerte dividen al país entre quienes lo consideran víctima del Gobierno y quienes creen que su fallecimiento es parte de un complot desestabilizador.

Con aplausos y pedidos de justicia cientos de personas despidieron el cortejo fúnebre al salir de la funeraria de Belgrano, norte de Buenos Aires, hacia el cementerio judío de La Tablada, 20 km al oeste de la capital.

“¡Basta de jueces y fiscales militantes. Argentina pide justicia real!”, decía una de las pancartas alzadas cuando se desplazaban los vehículos del cortejo que trasladaron a la madre, la hermana y la exesposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, madre de sus dos hijas de 7 y 15 años.

“Papá, nosotras, tus hijas, Iara y Kala, sólo necesitábamos de vos, tu presencia y compartir buenos momentos. Hoy te despedimos, sabiendo de tu dedicación al trabajo”, escribieron las menores en un obituario publicado en el diario La Nación.

La muerte de este judío argentino de 51 años conmocionó a Argentina, sobre todo porque cuatro días antes había acusado a la presidenta, Cristina Kirchner, de confabular para encubrir a imputados iraníes por el atentado contra la mutual judía AMIA en 1994, que dejó 85 muertos y 300 heridos.

El 19 de enero se lo esperaba con revuelo mediático en el Congreso donde iba a explicar su denuncia, pero su muerte la víspera desencadenó las suspicacias y especulaciones.

Despedida colectiva

Banderas argentinas con señales de lutos y pancartas con mensajes de apoyo, “Gracias fiscal”, también esperaban al cortejo en el cementerio donde un fuerte operativo policial resguardaba el ingreso a la zona donde están enterradas las víctimas de la AMIA.

Según la tradición judía, las personas que se suicidan son sepultadas en otra área, pero no era el caso para Nisman, confirmó la AFP en el cementerio.

La dirigencia de la comunidad judía argentina, la más grande de América Latina con 300.000 integrantes, mantendrá este jueves cerradas sus instituciones al no lograr su reclamo de que se declare duelo nacional el día del entierro de Nisman en el cementerio judío de La Tablada (20 km al oeste de Buenos Aires).

“La democracia está de luto y exige que se aclare cómo murió el fiscal Nisman”, declaró Julio Schlosser, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), al inicio del velatorio reservado a familiares y amigos.

Funcionarios, dirigentes de la colectividad, diplomáticos y políticos se acercaron a dar sus condolencias, entre ellos el embajador de Estados Unidos, Noah Mamet, recién llegado a Argentina.

Cables diplomáticos revelados por WikiLeaks en 2010 sacaron a la luz lazos del fiscal con Washington, y sus asiduas visitas a la embajada.

“Tristeza nacional”, se leía en carteles, que también responsabilizaban a la presidenta Kirchner por la muerte del fiscal.

¿Héroe o villano?

Designado en 2004 durante el mandato del entonces presidente Néstor Kirchner (2003/2007) a cargo de una fiscalía especial para esclarecer el atentado, Nisman siempre se inclinó por la pista iraní como coautores del atentado de 1994.

En 2006 acusó a Teherán de planear el ataque y al grupo armado libanés Hezbolá de llevar a cabo la explosión, y pidió la captura de varios exaltos funcionarios iraníes.

Cercano al fiscal en la causa AMIA colaboraba Antonio Stiuso, alias ‘Jaime’, exdirector de operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI) desplazado en diciembre pasado.

Las acusaciones de Nisman eran de alto impacto, como cuando en 2013 denunció inflitración iraní en América Latina.

Pero sus acusaciones se basaban casi exclusivamente en escuchas de teléfonos intervenidos, como ocurrió con su última demanda que involucra a Kirchner y que fue considerada como “endeble” por varios juristas.

Hijo de un empresario textil, Nisman se formó en la estatal Universidad de Buenos Aires.

Con diez policías encargados de su custodia, vivía en un lujoso apartamento, del piso 13 de un edificio en Puerto Madero, una zona portuaria de la capital transformada en un barrio exclusivo.

Diego Lagomarsino, un técnico informático de 35 años y hombre de confianza de Nisman, reconoció haberle llevado la víspera de su muerte el arma calibre 22 que terminó con su vida.

Nisman fue hallado muerto de un tiro en la sien en su casa. Elementos preliminares de la investigación apuntan al suicidio pero la mayoría de los argentinos cree que fue inducido a quitarse la vida o directamente asesinado, entre ellos la oposición y la presidenta Kirchner.




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