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Desde junio de 2014 se agotó el agua diluyente en el embalse de Guataparo. (Foto Andrés Galindo)

Basyl Macías || bmacias@el-carabobeno.com

Especialistas dudan de la credibilidad de los reportes de valores de Hidrocentro en su página web, los cuales arrojan bajos niveles de cloro. Los datos de calidad del agua a la salida del Sistema de Potabilización indica que el cloro libre en la Planta Alejo Zuloaga en enero de 2014, es de 1,2 mg/l; febrero 0,6; marzo 0,6; abril 0,8; mayo 0,1; y julio 0,0. No obstante, desde principio de año, las denuncias de los usuarios se basaban a exceso de cloro en el agua. Ahora resulta, que según Hidrocentro, se trata de lo contrario.

Esto lo corrobora el ingeniero Manuel Pérez Rodríguez en un breve análisis de tres parámetros reportados por Hidrocentro, explicó que desde junio 2014, al agotarse el agua diluyente del embalse de Guataparo, el común de las quejas de las personas refleja una fuerte dosis de cloro residual al momento de usar el agua, especialmente al bañarse. “En la gráfica de la hidrológica se ve claramente que el valor del cloro residual es cada vez menor, lo cual contrasta con la realidad”.

Pérez Rodríguez señaló, en cuanto a la turbidez, que en las gráficas de Hidrocentro en el último semestre de 2014, se observa coherencia entre los valores, dado que a mayor turbidez, menor concentración de cloro residual en el agua. En el aluminio, el descenso en la concentración se puede explicar que bajara hasta abril pasado. “Pero a partir de mayo, cuando se agotó el agua diluyente del embalse Guataparo, al haber quedado como única agua de entrada a la Planta Alejo Zuloaga, procedente de Cachinche, la concentración de cloro tiende a subir porque se intensifica el uso del sulfato de aluminio. Para el reporte de la hidrológica esto no es así.

La percepción de la población

Si bien es cierto que Hidrocentro está haciendo sus evaluaciones sobre la calidad del agua, debemos tomar en cuenta un factor de suma importancia, como es la percepción de la población en cuanto a la calidad de la misma para el consumo humano. Por ejemplo, en unas zonas más que en otras, si dejamos sentar el agua observamos el barro que acumula.

Jesús María Lugo Peña, médico especialista de Salud Pública sostuvo que esto pudiera ocasionar en los seres humanos trastornos renales y cancerígenos con el tiempo. La turbiedad del agua y su poca potabilidad intra domiciliaria, o si los niveles de cloro no son suficientes, aumenta la posibilidad de que aparezcan bacterias que provoca diarrea, malestar gastrointestinal e infecciones intestinales. Cuando el caso es exceso de cloro, provoca irritación de la mucosa ocular, resequedad de la piel y si se utiliza en forma de vapor, puede ocasionar dificultades para respirar.




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