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César Sosa Marvez  

Aunque resulte pleonástico hablar de “fanatismo extremo”, pues todo fanatismo es evidentemente extremo, como extremo era el que emergía del llamado “Tribunal para la defensa de la fe”, que terminó enjuiciando a sabios como Galileo Galilei cuando sostenía que la Tierra no era plana y tampoco centro del Universo” sino redonda y esferoide, y que giraba en torno al Sol, Galileo fue condenado a la hoguera a menos que se retractara de su “error”, si así lo hacía se le conmutaría la pena extrema dándosele “la casa por cárcel”.  Famosa se hizo su frase cuando al estar frente a la nefasta audiencia, para que abjurara de su “errado criterio”, musitó: “e pur si muove” (pero se mueve). 

Murió en su “casa”,  pero la decisión de la Inquisición de declararlo hereje solo fue revocada siglos más tarde por el más alto Tribunal de la Iglesia católica al reconocer que el inventor del mejor telescopio de su época y de otros implementos para “hurgar” en el espacio, demostró que no estaba equivocado, su nombre fue reivindicado y aquella infame sentencia, declarada sin lugar por ser injusta y contraria a la verdad.  

Fanatismo, resentimiento y odio extremos también han sido el método y sistema de esta mal llamada revolución que siguiendo a pie juntillas el “legado del comandante eterno”, pretende tapar el sol con un dedo al declarar culpables a quienes no lo son condenándolos a muchos años de prisión, cuando aun su “Tribunal de la Inquisición” diga “en secreto” “e pur si muove”, que no acepta “entrépitos internacionales” en las elecciones pues estas son cosa interna de los venezolanos los “resultados” amañados con los procesos electorales “salvo el de 1998” que siguen las órdenes que vienen del “mal de la felicidad” que nos ha hundido en la miseria como en todos los sitios donde llega el comunismo. 

N.B.: El día 26 de este mes de noviembre, llega a su 50º aniversario la promoción de abogados “Dr. Andrés Grisanti Franceschi”, de la cual nos honra formar parte. Fue una de las primeras que egresó de la Universidad de Carabobo, que emergía en el ámbito universitario después de haber sido cerrada la antigua Universidad de Valencia por una de las tantas dictaduras que en este país han sido.  

De esa nunca olvidada generación, recordamos entre sus profesores a Donato Pinto Pignataro, Manuel Feo La Cruz, Fausto Mármol, Vicente Hernández Tovar, Humberto Giugni Maselli, Santiago Betancourt Infante, Etanislao Mejías S., Jorge Domínguez Nazar  y José L. Bonnemaison; y entre los compañeros o condiscípulos a Pedro Rondón Haaz, quien llegó a ser magistrado del TSJ y “conminado” a prematura jubilación, Guido F. Sabatino Hernández, Aura Rojas, Manuel Guada Aciego, José A. Ontiveros, Hilda Pérez López, Iván Vázquez Táriba y su esposa Alecia Borges Paz, Freddy Mayora, Henry Ramos Allup, Germán González, Dora Zerpa y Rafael Martínez Quintanilla, a quien llamábamos amistosamente “el mejicano”, hoy lamentablemente fallecido.  

Para todos, profesores y alumnos, nuestro afectuoso recuerdo y evocación de aquellos felices días.

Otrosí: ¿Permitirán los militares venezolanos (los realmente patriotas) que los cubanos que cual “caballo de Troya” conducen al gobernante “chavismo”, que este 6 de diciembre continúe el reiterado fraude con el que (salvo en 1998) han despojado al pueblo venezolano del sagrado derecho a decidir quiénes son los verdaderos triunfadores en las elecciones? 

¿Esos observadores internacionales que conformarían la “pléyade” escogida para estar presente en las próximas elecciones parlamentarias, serán suficientemente confiables para el pueblo venezolano para no dejarse sobornar por los dólares del “chavismomadurismo”? 

***¿Acaso uno de los “principales” motivos del cierre de la frontera colombo-venezolana deriva de una orden del gobierno cubano para detener la diaria “huida” de los nacionales de ese país que escapan por Cúcuta hacia Miami?

***Níquel:  Hace muchos años en Alemania a los llamados Nicolás les daban el despectivo apodo de “Níquel”, apodo que al parecer lo pusieron los mineros al hallar este mineral y notar que no les proporcionaba cobre que era lo que realmente buscaban.  Con níquel se fundían el centavo y la “locha”, monedas venezolanas ya desaparecidas por su escaso valor ¿coincidencia o casualidad?  




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