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Luis Alejandro
Borrero || lborrero@el-carabobeno.com

Es un acto criminal de Hidrocentro. La planta depuradora que
procesa las aguas servidas de Valencia, Naguanagua y Libertador está
inoperativa. Y por una razón: los robos. Desde hace ocho años el ingreso de
hampones imposibilitó las reparaciones como parte de un programa para el que se
aprobaron 100 millones de dólares en el Banco Interamericano de
Desarrollo.  

En 2007 se paralizó el módulo 2 de la Planta de Tratamiento
de Aguas Residuales (PTAR) La Mariposa, en Valencia. Es un estanque donde el
agua de cloacas es tratada a través de la disolución de oxígeno. El Carabobeño
tuvo acceso a documentos que reseñan que allí se estaban haciendo trabajos con
contratistas privadas. Pero no se culminaron.

El 24 de mayo de 2007 la empresa IPC Contrataciones informó
a la ingeniera Carol Sava, supervisora de la PTAR sobre el desvalijamiento en
el área de galpones. Se robaron conductores eléctricos al lado de la bomba de
agua en la entrada a La Mariposa. La contratista propuso inspeccionar la salida
de los vehículos y reforzar la vigilancia en galpones que desde 2006 habían
sido cedidos.

Ese oficio no tuvo impacto, pese a que se recibió el mismo
24 de mayo. Ocho años después la planta está desmantelada, lo que Carlos
Graffe, dirigente juvenil de Carabobo, consideró como un acto criminal de la
Hidrológica del Centro (Hidrocentro). Significa que las aguas negras están
llegando sin tratar al embalse Pao-Cachinche, pasan por la planta
potabilizadora Alejo Zuloaga y eventualmente terminan en las casas de los
carabobeños.

Es urgente una investigación, sostiene Graffe. El agua
enviada por Hidrocentro no es apta para el consumo humano, dijo en un
comunicado. Es una denuncia que él mismo hizo en 2014 con documentos oficiales.
“Ya basta que el Gobierno, a través de la ineficiencia y corrupción, esconda
este grave problema que afecta la salud de los habitantes del centro del país”.

El Carabobeño intentó este miércoles nuevamente reacciones
de Hidrocentro. Ni la presidenta Luigina Cercio, ni Edward Zapata, secretario
general del sindicato, responden solicitudes. El silencio persiste. Tampoco el
departamento de prensa, ni vía telefónica ni con correos electrónicos, ha dado
respuesta.




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