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El concierto fue un recorrido por diferentes canciones de amor. (Foto Carlos Andrés Pérez)

Los músicos empezaron a salir a las 6:22 de la tarde. Alrededor de 80 personas pertenecientes a la Orquesta Sinfónica de Carabobo, presidida por el maestro Ángel Balán, serían la compañía perfecta para el flautista criollo, Huáscar Barradas.

Descalzo y de corbatín fue recibido por los aplausos de casi 600 espectadores, dentro del Teatro Dr. Alfredo Celis Pérez. Las serenatas se encargaron de dar vida a la velada, homenajearon a las madres valencianas. “La serenata es una forma musical que lamentablemente no usamos mucho”, fueron las primeras palabras de Huáscar. Con su única arma, la flauta, y su idioma, la música, se encargó de deleitar a las reinas de la noche.

Diversas sorpresas se desencadenaron en el espectáculo, protagonizadas por los más pequeños. Las voces de los Niños Cantores de Naguanagua acompañaron al mago de la flauta al igual que otros pequeños artistas quienes con sus voces e instrumentos enamoraron a la audiencia. En el transcurso de la presentación, el tributo a Carlos Gardel fue el más aplaudido, de acuerdo al músico, revolucionó a Latinoamérica. Las madres prestaban sus voces a las melodías. (SP)




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