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Fernando Luis Egaña || flegana@gmail.com

Hay siempre que distinguir entre las ilusiones y las oportunidades. Las primeras suelen ser espejismos, las segundas ocasiones efectivas. Mucha gente las confunde en las dinámicas de la política. Y se pierde tiempo y energía. Los espejismos no se pueden transformar en realidades. Pero las oportunidades se pueden dejar de transformar en realidades. Por eso hay que saber identificarlas y luchar para convertirlas en presente y en futuro. 

En este momento estamos frente a una oportunidad. La de contribuir al cambio de fondo que la gran mayoría de los venezolanos consideró necesario y conveniente. Por eso, la preocupación se extiende en las cúpulas del poder. Así en plural porque hay varias. La retórica que emana de éstas sigue siendo la misma, como si nada estuviera pasando, como si nada hubiera cambiado. 

Pero los jefes de las cúpulas saben que eso no es así. Saben que la supuesta revolución ya no cuenta con el apoyo de otras épocas. Al contrario, la erosión correspondiente ha sido y es tan acentuada, que las opiniones negativas han devenido en actitudes negativas. La masiva propaganda trata de ocultar la situación, pero no lo consigue. Las colas, la escasez, el desbocado alto costo de la vida, la extrema inseguridad, no se pueden seguir tapareando con la propaganda. 

El rechazo que suscita la referida jefatura es generalizado. No se limita a los terrenos socio-políticos de la oposición, sino que se acuerpa en los propios del oficialismo. No es un rechazo polarizado sino claramente mayoritario. La oportunidad para un cambio sustancial, por tanto, existe. Está en la realidad que padecen los venezolanos. No es una ilusión, como otras veces. Pero las oportunidades se tienen que concretar para producir los cambios necesarios. 

Y acá nos topamos con un problema que tiene que ser resuelto. El poder establecido está haciendo y deshaciendo para que la población crea que la oportunidad es un espejismo. Que nada se puede lograr porque la hegemonía controla el poder y no está dispuesta a que eso cambie ni un milímetro. Si se salen con la suya e infunden esa percepción a nivel general, entonces se puede perder -otra-oportunidad efectiva. 

No.  No debemos   conformarnos  a esa opción. Estamos frente a una oportunidad. De verdad. Real. No es una ilusión, como tantas veces. Hay que aprovechar la oportunidad. Sería una gran irresponsabilidad, no hacerlo.




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