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Luis Alejandro Borrero || lborrero@el-carabobeno.com

El profesor de noveno grado del colegio Cristo Rey interrumpió la clase. Antes de empezar hizo la advertencia. “Muchachos, están robando mucho, díganle a sus padres que no los dejen ir solos hasta la esquina mientras ellos esperan en el carro. Que suban a buscarlos al mediodía”. Detrás de la institución educativa se erige el cerro Casupo. Ese lugar ahora es el favorito de muchos revendedores y también de asaltantes. 

Se supone que el cerro, que en realidad es un parque municipal en Valencia, debería estar cerrado desde las 6:00 p.m. hasta las 6:00 a.m., dijo un hombre que vende jugos fuera del colegio desde hace más de 15 años. Pero las cosas cambiaron. “Por las noches no hay guardaparques, cualquiera entra”. Aseguró que hay quienes se meten a dormir allí. 

– ¿Por qué?

– Porque allí esperan que pase la noche, para ser los primeros en la cola al día siguiente. 

– ¿Y cómo? ¿Se traen carpas?

– No es necesario. Adentro del parque hay unos banquitos y allí pasan la noche. 

A 409 metros lineales de la entrada del cerro, justo al lado del Cristo Rey, está un supermercado Kromi Market. Allí las colas son diarias. Leche, pasta, arroz y cualquiera de los  productos que conforman la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) desaparecen de los anaqueles en cuestión de minutos. Las colas pasan de un kilómetro. 

Pero no todos son habitantes de Prebo. Muchos llegan en autobuses desde otras partes de Valencia, porque generalmente en ese supermecado hay productos de alta demanda. Casi el 70% de quienes hacen la cola luego revenden el producto, según la encuestadora Datanálisis. 

Los revendedores o “bachaqueros” no pueden pernoctar afuera de los supermercados, según el decreto 096/2015 que emanó del despacho del alcalde Miguel Cocchiola. 

Pero eso poco les importa. Al final del día tienen al Casupo, donde descansan antes de la maratónica labor de desaparecer los productos que necesita la gente que trabaja y no tiene tiempo de hacer cola. 

Los robos también aumentaron. Al parque acuden cientos de visitantes semanalmente para subir a la cima y ejercitarse.

En la entrada hay pendones que le recomiendan a los visitantes no ingresar con prendas ni celulares por seguridad. 

Las madres de alumnos del Cristo Rey, quienes pidieron no exponer sus nombres, temen que a sus hijos les pase algo. 

El año escolar pasado había una patrulla en la entrada del Casupo a las 7:00 a.m. y a las 12:00 m. Los robos eran menos frecuentes. Pero con el reinicio de clases la patrulla ya no está. El vendedor de jugos argumentó que no se fueron, sino que pertenecen a un cuadrante. “Si pasa algo los llamas y vienen”.  

Otros consideran urgente que el alcalde recupere la seguridad del parque municipal con la reactivación del puesto de control policial, que ahora los bachaqueros utilizan como dormitorio y centro de coordinación de las colas. 




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