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Ana Isabel Laguna || [email protected]

@anaisabellaguna

“Cómo se
podrá mandar a un niño al colegio con estos precios tan exagerados”, exclamó
estupefacta la señora María, quien buscando el pantalón azul escolar, entre los más
económicos, lo consiguió en 4.000 bolívares y la camisa a 2.300; “también de
las más baratas”. Y no ha podido comprar los zapatos, los más accesibles están
en 8 mil; anda pensando cómo hará para completar los útiles y demás uniformes.

Además
de caros, no se consiguen. Desde hace tres años, la fluidez de los inventarios
escolares viene en “picada”, este 2015 han llegado a sus mínimos históricos.
“Ni siquiera contamos con lo básico”, se quejó la gerente de una librería del
norte de Valencia. No tenía cuadernos doble línea, ni cuadriculados grandes, y
los disponibles son tan pocos que están apilados en una sola columna que no
llega al metro de altura. “Antes, los materiales comenzaban a llegar a mediados
de julio, finalizó el mes y apenas hemos recibido un 30%”.

A cuentagotas

“De
llegar a tener 1.500 bultos de resmas de papel el año pasado, hoy solo hay 100.
Ni el 7%”, dice Jaime Valdivieso, encargado de la feria instalada en La Granja,
la cual esperaban inaugurar desde hace dos semanas. Los materiales no llegaban.
Fue este lunes que pudieron, pero con 25% menos de la existencia del 2014. En
papelería, los artículos tienen un alza de 180%, así también lo registran
tiendas chinas y librerías del centro. Los libros se elevaron 200%, es decir,
si un texto costaba Bs 400 ahora ronda los 1.200. La escasez de este rubro
también es más acentuada este año, aun cuando se conoció que la mayoría de las
publicaciones educativas que se indican en el país se imprimen en LitoMundo,
ubicada en Guarenas. Carlos Tellería, de una librería de La Granja, dijo tener
problemas con los libros en inglés de la editorial McMillan, la cual se fue del
país. Aunque algunos vendedores aseguraron que sí están recibiendo materiales,
pero no con la misma frecuencia y cantidades de años anteriores. Aguardan a que
este mes se regularice el inventario, tras el anuncio por Twitter del ministro
de Economía y Finanzas, Rodolfo Marco Torres de que a través del Centro
Nacional de Comercio Exterior efectuaron liquidaciones, con lo que
se“garantizarían insumos necesarios para el año escolar”.

 Pero
lo liquidado, cerca de 400 millones de dólares, es para el pago de deudas
pendientes, según Luis Scarcioffo, directivo de la Cámara Venezolana de la
Industria Educativa y Materiales de Oficina. “Tenemos de 10%  a 20% de
inventario, mientras tenemos más de un año a la espera de una subasta de
divisas para renovar inventario de productos terminados y material para la
fabricación local”.

Durante
el último trimestre de cada año deben hacer los pedidos de materia prima
importada; en enero arrancar la manufactura de cuadernos, libretas, lápices,
colores, bolígrafos, pegamentos, carpetas y otros artículos; y entre abril y
julio se colocan en la red de comercialización. Este año no se ha comenzado la
primera fase, aseguró Scarcioffo.

Sería
entre 200 a 300 millones de dólares lo que requiere la industria para cubrir
elementos de escritura, pega, papel y cartulina, solo para cubrir esta zafra
escolar, ya que también abastecen a las empresas.


De Infarto

El
listado de útiles escolares y de uniformes para un grupo de tres estudiantes de
una familia (preescolar, educación básica y media) –la canasta básica escolar-
tuvo un costo de Bs 20.501,856 en junio del 2014. Ya para junio de este año
saltó hasta 70.788 bolívares, según estimaciones del Cendas.

“Habrá
que reutilizar uniformes y hasta los cuadernos”, exclamó  Rosa de Álamo,
cuando andaba por el centro en busca de ofertas. “Una camisa blanca, la más
económica Bs 1.500; una falda escolar en 2.000 y un pantalón azul 3.000; los
deportivos no se consiguen. Aparté un par de marca regular en 9.000”.  

Tradicionales
ferias privadas también brillan por su ausencia. La que se apostaba frente al
C.C. Via Veneto no ha podido instalarse porque aún no reciben suficientes
artículos; y la que se ubicaba cerca del Jardín Botánico en Prebo no abrirá
porque trabajarían a pérdida. 

Otra
particularidad es que algunos padres “precavidos” (y con cierto poder
adquisitivo) se adelantaron a comprar en abril y mayo. “Las ventas estuvieron
muy movidas esos meses, lo cual no es muy frecuente”, reveló Nurys Vargas,
encargada de una librería del casco central. Fasmilaisa López fue una de esas
mamás y dijo haber gastado para ese tiempo entre libretas,  papelería,
lápices y libros como 6 mil bolívares. Hoy, solo hubiese podido comprar parte
de los textos. 

Por un
par de libros de Geografía muy delgados pagó Zulay Báez Bs 1.600. A su hija que
cursará 1° año le sugirieron 9 textos. Bs 22 mil ha pagado una compañera de
trabajo entre libros, zapatos y la inscripción en un colegio privado. Le faltan
uniformes y papelería. Otra colega, cuya niña cursará 3° nivel de preescolar ya
lleva15 mil en libros y cuadernos, tres veces más que el año pasado. “Ahora es
que me falta completar la lista escolar”. 

Y
mientras el sector privado espera por divisas, padres y representantes entran y
salen de las librerías buscando la economía. En eso andan Zulay Báez, la señora
María, Edny y hasta quien firma este trabajo. ¿Sobreviviremos al intento?




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