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La leche se consigue, pero con sobreprecio. (Foto Angel Chacón)

Cristhopher Borrero

Al desabastecimiento de alimenticios básicos como la leche entera, harina precocida y carnes rojas se le suma otro malestar: el sobreprecio. Y es que pese a los controles estrictos, la tarifación por rubro y la regulación de precio, algunos establecimientos hacen caso omiso de las normativas para encarecer los productos, inclusive las filiares estatales.

El supermercado Bicentenario elevó el precio de las carnes sin tener aún alguna indicación oficial. El kilo de primera está en 75 bolívares. En los establecimientos privados se mantiene un precio que oscila entre 47 y 74 bolívares. El precio regulado del alimento es de Bs 27,29 el kilo de carne de primera y de Bs 18,73 el de segunda.

Muchos rubros muestran precios diferentes a los estipulados por la Superintendencia de Precios Justos. En un supermercado en la avenida Bolívar Norte el kilo de pollo está en 53 bolívares, pese a que el listado de precios regulados establece el precio máximo de venta al publico en Bs 43.

Los usuarios se quejan del aumento sistemático de los precios y por la poca de variedad de productos. Zuleima Durán, madre de un bebé de un año, comentó que el valor del alimento de crecimiento en Bs 247,5 era impagable. “Es preferible comprarle crema de arroz con leche completa, cuando se consigue, porque es más económica”. Diariamente debe hacer colas en diferentes establecimientos para ver qué encuentra.

Elizabeth Rojas invierte hasta cuatro horas diarias al salir del trabajo para buscar comida. “Ese precio es un exabrupto”, exclamó al hacer referencia a los Bs 160 que marcaba un paquete de leche descremada en polvo. El listado vigente establece un valor de 30 bolívares por kilo de leche.

Usuarios anti captahuellas

El anuncio de implementar el sistema de identificación biométrico como herramienta para eliminar el desabastecimiento, las colas y el “bachaqueo” no ha sido bien recibida por los ciudadanos.

Helena Coronado no está de acuerdo con la instalación de captahuellas en los mercados. Consideró que es otra forma de restringir al pueblo. “La misma escasez es suficiente restricción para nosotros. Con esa medida no solucionarán nada, al contrario”.

Otro consumidor lamentó la situación del país. “Acabo de llegar de Estados Unidos y verdaderamente tengo miedo. No entiendo qué es lo que pasa”, confesó Pablo Pérez.

Con información de El diario de Caracas



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