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La película de Iñárritu permanece en primera línea de salida. (Foto Archivo)

EFE

El “Birdman” de Alejandro González Iñárritu y el absurdo cotidiano reflejado por Roy Andersson en “A pigeon sat on a branch reflecting on existence” parten como favoritas para llevarse el León de Oro en la 71 edición del Festival de Cine de Venecia que este sábado entrega sus premios.

Al mexicano le ha sentado bien equilibrar la intensidad dramática de sus anteriores filmes con un poco de comedia en “Birdman”, una interesante sátira sobre el mundo del espectáculo que añade a sus méritos la exhibición actoral de Michael Keaton y el ejercicio de estilo basado en el plano secuencia.

Pese a que fue la primera en proyectarse de las 20 películas en competición oficial, la de Iñárritu permanece en primera línea de salida para conquistar el León de Oro, seguida de cerca por “A pigeon sat on a branch reflecting on existence”, la comedia de título imposible del sueco Roy Andersson.

La crítica ha agradecido la mirada irónica de Andersson sobre la existencia humana y su cuidadísima apuesta estética en una colección de 39 escenas cotidianas filmadas en plano general y con la cámara fija, como una especie de retablos vivos.

También figura en las quinielas el segundo documental de Joshua Oppenheimer sobre el genocidio indonesio, “The look of silence”, que enfrenta cara a cara a víctimas y verdugos del pogromo comunista de 1965.

Aunque no está a la altura de “The Act of Killing”, la primera parte, el jurado podría decidir premiar a Oppenheimer como compensación por haberse quedado, para muchos injustificadamente, sin el Oscar al mejor documental el año pasado.

Por lo demás, Estados Unidos no tiene muchas más opciones de llegar a lo más alto del podio, a pesar de que los temas propuestos por los directores norteamericanos eran interesantes y encajaban con el espíritu comprometido del Festival de Venecia.

Pero ni la crónica de los desahucios y la corrupción inmobiliaria de Ramin Bahrani en “99 Homes”, ni la visión de Andrew Niccol sobre el dilema moral que plantea el uso de drones en las guerras han estado a la altura.

Quizá Al Pacino, eso sí, pueda subir al escenario del Palacio del Cine del Lido a recoger una Copa Volpi por su conmovedor cerrajero de “Manglehorn”, la confirmación de su resurrección interpretativa tras unos años con papeles discutibles.

La italiana “Anime Nere”, sobre la mafia calabresa, y la japonesa “Nobi”, una cruda reflexión sobre los conflictos bélicos, también tuvieron una buena acogida en el festival.

Por el contrario Fatih Akin decepcionó con su ambiciosa producción sobre el genocidio armenio y Abel Ferrara dejó frío con su recreación de las últimas horas de vida de Pier Paolo Pasolini.

El jurado de la sección oficial está presidido este año por el compositor Alexander Desplat, autor de bandas sonoras para Stephen Frears, Roman Polanski o Terrence Malick.

Le acompañan en las deliberaciones la escritora india Jhumpa Lahiri, el actor Tim Roth, los directores Elia Suleiman, Philip Gröning, Jessica Hausner y Carlo Verdone, la actriz Joan Chen y la diseñadora de vestuario Sandy Powell.




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