COMPARTE


Ana Isabel Laguna || alaguna@el-carabobeno.com

La libertad de prensa siempre ha estado restringida. Si en épocas de la dictadura gomecista y perezjimenista los censores se apersonaban a los medios, especialmente, en los impresos para que se publicaran las noticias que favorecieran al régimen; ahora aunque es menos directa, nunca se había tornado tan agónica al punto de poner en peligro la viabilidad económica de la prensa crítica e independiente.

Ya es común que se establezcan medidas de censura indirecta -como la ha llamado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos- como presiones sobre los patrocinantes para que no anuncien en los medios, el uso de la asignación del papel periódico como mecanismo de chantaje o la compra de medios por parte de empresarios parcializados con el gobierno; son las nuevas expresiones con las cuales el Gobierno de vocación autoritaria va arrinconándolos, haciéndoles más difícil su función de informar, y así puede “lavarse la cara” de que no cierra medios, que no censura, es lo que observa el periodista Andrés Cañizález.

Autocensura y censura

Todo parte de la tesis de la “hegemonía comunicacional” como herramienta para el fortalecimiento del “poder popular” (Plan de la Patria), a través de la regulación de los medios de comunicación, y para lo cual necesita silenciar las voces críticas, violando la Constitución y la Ley de Ejercicio del Periodismo, sostiene el asesor de propaganda persuasiva Andrés Moreno Arreche. El cierre de RCTV [2007], fue el inicio de esa arremetida y siguieron en 2009 contra 32 radioemisoras. Y desde el 2013 a lo que va de 2015 han cerrado 15 medios impresos, mientras que los 95 diarios que circulan actualmente comenzaron a racionar el papel. Para abril de este año se estimaba que 75% de éstos habían reducido su circulación y número de páginas, según el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS). Ahora se suma la prohibición de salida del país para directivos de El Nacional, Tal Cual y La Patilla, por lo que distintos gremios relacionados a la Prensa se han pronunciado a que el gobierno derogue las normas que penalizan las opiniones y cese la persecución y el acoso contra los medios independientes y sus trabajadores.

Dramática situación que no sólo afecta la vida de una firma comercial por el decrecimiento histórico de publicidad y circulación, comprometiéndose el empleo de cientos de periodistas y otros trabajadores. Peor aún, afecta el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información, si calculamos el vacío informativo que se promueve con el cierre de diarios, que por su naturaleza informativa están en la mira del régimen, porque son piezas fundamentales en la construcción social, analiza Alejandro Oropeza, director de la Fundación Observatorio Hannah Arendt.

Y son la autocensura y la exclusión, las evidencias de ese arraigo totalitarista, de acuerdo con el enfoque de Andrés Moreno, quien interpreta que se pretende encuadrar a toda la sociedad, con el propósito de formar una persona nueva y para alcanzar esas metas el Gobierno hace uso intenso de la propaganda como mecanismo de comunicación sugestiva y persuasiva, además de la represión y del terrorismo judicial como política de control social.

Lo certifican las estadísticas de la ONG francesa Reporteros Sin Fronteras, en su informe de 2014: Venezuela ocupó el puesto 117 de 179 países evaluados respecto al grado de libertad de prensa, y registra en este último año 170 casos denunciados de violencia hacia periodistas.

También un reciente estudio de la organización estadounidense FreedomHouse, que coloca al país en la misma proporción de Perú, Honduras y México, países que cayeron 3 puntos en el índice global, con la peor calificación en libertad de prensa por más de una década.

Vacío democrático

En Venezuela estamos de nuevo observando cómo un gobierno, de origen electoral, asume el autoritarismo para sobredimensionar al Estado sobre la sociedad. Se revistió de revolución para dotarlo de un discurso con eco internacional y justificación barnizada de igualitarismo, remite el historiador Agustín Blanco Muñoz, haciendo énfasis en que no es exclusivo de este régimen llamado “Socialista del Siglo XXI”. “En el pasado, hubo muchos episodios. En el siglo XIX la libertad de prensa estaba al servicio de unos intereses -lo más frecuente- o muy limitada en cuanto a lo que se podía expresar. Y en el siglo XX nos conseguimos con la prensa de los Castro, de Gómez o del caudillo de 1935-1936. Fue el cerco informativo lo que provocó la gran “huelga de la prensa” el 14 de febrero de 1936, en la plaza Bolívar de Caracas, donde los medios estuvieron como actores fundamentales, se involucraron con la gente de la calle, y la universidad se hizo solidaria”.

La lección de 1936 sigue vigente, a juicio del historiador, la prensa es el órgano de difusión que permite el intercambio de ideas y está llamada a mantenerse como promotora de lucha, para llenar un vacío en una sociedad que no cree en partidos, en dirigentes, ni doctrinas y por el cual se afincó el gobierno para obtener clientelismo electoral y necesita el control de los medios para publicitar y completar su populismo. “Los medios tienen que emigrar a la calle, ser ‘caja de resonancia’ de la desesperación popular, para evitar que este proyecto político electoralista populista, desarrolle su plan totalitario”.

El reto de los medios, para Andrés Cañizález, es hacer el esfuerzo por mantener su independencia; ser creativos en la manera de cómo se informa. “Es importante que estén conectados con su audiencia, que el público que los lee u oye por radio o ve por TV respalde a su medio, cuando se ve en peligro. En todo caso, es una apuesta a largo plazo, que no es fácil, la opción es mantener la independencia y no doblegarse ante el poder”.

Y es que cuando existe una prensa libre que permanentemente se está ocupando de la agenda social legítima que se encuentra presente en la sociedad, y la denuncia, opina e investiga sobre ella, el régimen totalitario tiene que replegarse, sostiene Alejandro Oropeza, para quien más bien los gobiernos deben guiarse de los medios para establecer sus prioridades sociales.

En datos:

75% de los 95 diarios que circulan en el país han reducido su circulación y número de páginas [abril 2015]

Desde 1998, la calificación de libertad de prensa de Venezuela ha empeorado 48 puntos (Estudio de organización estadounidense FreedomHouse)

Decenas de juicios contra medios y periodistas ha iniciado el Gobierno. Casos más conocidos: Globovisión y los diarios El Nacional, TalCual y Correo del Caroní

En 2014 el Estado administró 37 medios: 10 canales de televisión, 17 periódicos, 8 emisoras y 2 sitios web (IPYS Venezuela)

Bolívar (7), Caracas (7) y Monagas (4) encabezan estadísticas de IPYS con mayor número de periódicos afectados por falta de papel

34% de los periodistas reconocen ser censurados por poderes estatales, especialmente por el Ejecutivo

10 diarios sin circular (agosto 2013/diciembre 2014) Para 2015: 15 diarios. (IPYS Venezuela)

A solo 16 páginas se ha reducido nuestro diario El Carabobeño, que desde el 8 de febrero de este año cambió a formato tablaide con 32 páginas, luego de 81 años ininterrumpidos en standard. Una de las razones: la falta de respuesta del Complejo Editorial Alfredo Maneiro a proveer bobinas. Hoy, más aún, el compromiso de un periodismo independiente, continúa.




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.