Juan Carlos Caramés 

@juanccarames

juancarloscaramespaz@gmail.com 

Todos, en algún
momento, hemos dado las gracias, por algo, algún favor, un gesto amable, una
ayuda desinteresada. Pero una cosa es dar las gracias, y otra ser agradecido.

   Hay una enorme
diferencia. Ser agradecido tiene que ver con una programación de vida, cuyas
consecuencias muchas personas ignoran. Lo que pretendo con las siguientes
líneas, es que te des cuenta y aproveches las bondades que da la gratitud, en
este milagro que llamamos vida.

Agradecer es una medida de abundancia. Te das cuenta de las cosas
buenas que si te ocurren. Muchas veces vivimos la vida sin prestar atención a
las pequeñas buenas cosas que nos suceden a diario, porque las cosas más
“espectaculares” son más evidentes y llaman más la atención. Sin embargo, basta
que recuerdes tu última enfermedad, por ejemplo, y proyectar por lo que
pasaste, como para valorar este momento en el que estás sana, pleno y llena de
felicidad, para emprender cualquier cualquier.

Sentirse agradecido, conecta con la felicidad y la
prosperidad
.
Vibrar en amor y agradecimiento cambia tu energía. Te aleja de quienes no
emiten esa onda y te conecta con quienes se mueven por la vida en esa
frecuencia.

   Si con todo lo que
tienes no eres feliz, con todo lo que te falta, tampoco lo serás, dicen muchos
filósofos de la eternidad.

Ser agradecido te hace entender que la humildad es
un escenario no apto para el que no sabe dar las gracias
. Estamos tan ocupados, tan
centrados en el trabajo y las preocupaciones, que nos olvidamos que lo más
hermoso de la vida es dar. Un gesto, ofrecer las gracias, un por favor, un
detalle. A la vez, como no acostumbremos a hacerlo, muchas veces somos
incapaces de notar y apreciar lo que los demás hacen por nosotros, por ende, el
agradecimiento a todo lo que recibimos se vuelve nada.

Ser agradecido te exime de convertirte en víctima. En momentos difíciles, o
cuando pierdes a alguien, es muy importante ser agradecido con lo que todavía
tienes y por las oportunidades que aún se te presentan. Se trata de no
enfocarse solo en lo que consideramos malo y buscar lo positivo de cada
situación. Porque siempre hay algo favorable, aunque en un principio nos cueste
descubrirlo. 

Ser
agradecido te transforma en una persona que sabe apreciar los detalles de la
vida
. Uno
de los hábitos comunes de las personas felices es el de empezar el día dando
gracias por pequeñas cosas para generar una actitud dichosa para el resto de la
jornada. Marcel Proust dijo una vez, “Demos gracias a las personas que nos
hacen felices; son los adorables jardineros que hacen florecer nuestras almas”.

Ser
agradecido hará que los demás estén más dispuestos a ayudarte.
Cuando damos las gracias, no solo estamos
expresando nuestra gratitud sino que también estamos motivando a esa persona a
ayudarnos de nuevo. Cuando le agradecemos a alguien su ayuda le estamos
diciendo que reconocemos su esfuerzo y que este ha sido importante para
nosotros.

   La gratitud provoca una reacción en cadena
que transforma a los demás y a uno mismo. Todo el mundo es receptivo al canto
de un corazón agradecido. El mensaje es universal, la letra traspasa todas las
barreras terrenales y la melodía llega al cielo.

   La maestría en este arte se alcanza cuando
uno es capaz de agradecer incluso las dificultades extremas que a cada uno le
toca vivir, porque somos capaces de pensar que detrás de cada lágrima, de cada
instante de sufrimiento, hay un aprendizaje, una enseñanza que nos convierte en
personas más humanas, más suaves, y más comprensivas con el abatimiento de los
demás. Es lo que se llama “ver lo bueno de lo malo” que siempre existe, aunque
cueste reconocerlo en una primera mirada.

La gratitud es productiva. La gratitud es productiva. Más
que un acto de cortesía, expresar gratitud es una práctica que enriquece
nuestra espiritualidad. Es una manera de vivir y de expresar fe. La gratitud es
una de las llaves espirituales supremas que abren la puerta al gozo y a la
satisfacción perdurable.

   La mayoría de la gente suele pedir aquello
que no tiene y le gustaría tener, o que tuvo y perdió. Pero es difícil
encontrar a alguien que dé las gracias por lo que ya tiene, o por aquello que
no tiene y no le gustaría tener, como una enfermedad, por ejemplo.

La
gratitud es medicina para el alma.
Las investigaciones sobre el sistema
nervioso central han demostrado que una actitud de agradecimiento, generosidad
y bondad sincera, genera serotoninas, un neurotransmisor que actúa sobre la
inhibición de la ira, la agresión, el humor, el sueño, la sexualidad y el
apetito.. La serotonina es el mejor fármaco existente ante situaciones de
estrés, ansiedad, o depresión.  Los fármacos antidepresivos comerciales
 lo que hacen es estimular artificialmente el cerebro para generar dicha
sustancia. Las personas que viven agradecidas, encuentran felicidad, dicha y
abundancia, además de generar, por su actitud, más situaciones por las cuales
estar agradecido.

   Ya sabes las bondades de la gratitud.
Comienza con ello y estarás más cerca del corazón de los muchos que te rodean.




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