Luis Alejandro Borrero|@LABC7

Ocurrió el pasado sábado. Se desconoce cuántos fueron. Pero lo que sí se sabe es cómo quedó uno de los operadores de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Los Guayos. Maniatado, sometido, e imposibilitado al ver cómo se gestaba un nuevo robo en una instalación que sigue siendo desmantelada por el hampa. “Como siempre, despojaron cada vez más esta instalación de lo poco que ahí queda”.

Todo ocurre por negligencia y corrupción. Las plantas de tratamiento en Carabobo fueron descuidadas a tal punto que se comprometió la calidad de la prestación de servicio de agua potable. Las estructuras están tomadas por delincuentes, quienes sustraen en repetidas oportunidades equipos electromecánicos de depuración de agua. Desmantelan las piezas y se presume que las venden en el mercado negro.

Este martes comisiones del Ministerio Público, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Compañía Anónima Hidrológica del Centro (Hidrocentro), que administra las plantas, recorrieron la planta Los Guayos para hacer una inspección. En la planta La Mariposa también hubo revisiones, confirmó Lozano.

La planta de Los Guayos es la encargada de tratar las aguas negras de la zona industrial de Valencia y San Diego. Luego el agua se vierte al Lago de Valencia. Pero como ha denunciado el diputado, ese lugar de desechos no tratados (por el pobre estado de la planta) está a solo 500 metros aproximadamente del lugar donde se toma agua para enviarla al embalse Pao-Cachinche, principal fuente de agua para el consumo humano de Carabobo.

El diseño de la planta consiste en la depuración de agua por un sistema llamado laguna de oxidación. El agua pasa a través de una especie de estanques divididos entre sí por paredes de concreto. En su paso, la materia orgánica de las aguas negras (heces) se descompone u oxida. Pero en Los Guayos no pasa eso porque las paredes de concreto que garantizan el canal de oxidación se derrumbaron por el abandono. El agua sale de allí sin el tratamiento adecuado. Además hay robo de equipos que ayudan a depurar el agua.

Fiscal nacional asumió el caso

Desde diciembre el diputado Lozano ha pedido la actuación del Ministerio Público sobre el abandono de las plantas PTAR y potabilizadoras de Carabobo. Las pruebas son contundentes. Vídeos e informes se han hecho desde que El Carabobeño revelara el estado de la planta La Mariposa, que fue desvalijada por el hampa y abandonada por Hidrocentro.

El abogado Darío Correa, quien se desempeña como fiscal ambiental en Carabobo, le informó a Lozano vía telefónica que por la relevancia del caso y sus implicaciones, el fiscal 90 nacional había asumido plenamente el caso. “Espero cuanto antes reunirme con este nuevo fiscal de la causa para llevarle más pruebas y colaborar con este proceso de investigación tan importante”. Recordó que más de tres millones de carabobeños y habitantes de Aragua están afectados por el estado de las plantas de agua.

Para Lozano es claro. Se trata de un delito de lesa humanidad. La no ejecución de, por ejemplo, 150 millones de dólares que aprobó la Corporación Andina de Fomento (CAF) para la rehabilitación de plantas potabilizadoras, entre ellas la Alejo Zuloaga en Carabobo, es un hecho de corrupción inadmisible, que terminó desencadenando un problema de salud pública. La propia Hidrocentro ha reconocido que las plantas potabilizadoras trabajan al mínimo aceptable en estándares de calidad.

La planta Alejo Zuloaga es la que distribuye agua a los municipios Valencia, Naguanagua, Libertador, parte de San Diego y parte de Los Guayos. Allí también se han registrado incursiones del hampa, como en Los Guayos y La Mariposa. Según Hidrocentro, para mediados de año la planta debería estar rehabilitada, pues ocho de sus 22 filtros no funcionan, lo que deja a la instalación trabajando a poco más de 60% de su capacidad.

En La Mariposa se aprobaron 20 millones de dólares en un contrato también con la CAF. Nunca se terminó la segunda etapa, que debió estar lista en 2007. Se sumaron los robos de los equipos conocidos como aireadores, que depuraban las aguas negras de los municipios Valencia, Naguanagua y Libertador. Por estas razones, según Lozano, los carabobeños consumen agua putrefacta.




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