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AP

Leonidas Benítez calentaba el miércoles el desayuno de sus seis hijos que dormían en uno de los refugios en los que se han instalado miles de paraguayos desplazados por las inundaciones.

“Hace más de un mes salimos de nuestra casa en el barrio Santa Ana (en la periferia sur de la capital paraguaya) porque la crecida del río Paraguay la inundó casi totalmente”, dijo a The Associated Press en guaraní y con un gesto de resignación.

La mujer, de 48 años, y sus hijos son algunos de los más de 72 mil damnificados por las inundaciones en Asunción y más de 100 mil en todo el país, de acuerdo con estimaciones de las autoridades. “Soy recicladora de plásticos y latas pero ahora no puedo salir a trabajar”, explicó Benítez.

Las torrenciales lluvias que se producen casi cada 72 horas debido al fenómeno de El Niño han afectado especialmente las zonas bajas de Asunción, donde los pobres construyen sus casas de madera y chapas a orillas del río.

Pero los temporales han causado estragos a lo largo de todo el país, con varios puertos y aduanas en estado de alerta o al punto de dejar de operar por el desborde de los ríos.

David Avendaño, de la estatal Emergencia Nacional, dijo a AP que en Asunción hay unas 16 mil 200 familias evacuadas, cada una de ellas de entre siete y ocho miembros.

“Pero en el interior del país existen miles más que aún no podemos censarlos totalmente por los desbordes del río Paraguay, Paraná y ríos internos de varios departamentos, por lo que la cifra estimativa de desplazados superaría los 100 mil individuos“, agregó.

El río Paraguay, que hace cuatro meses estaba a 4,30 metros de altura, llegó el miércoles a 7,21 metros.

Juan Martínez, un jardinero de 50 años, relató a AP que “de día estoy con mi mujer e hijos en el refugio pero de noche voy a mi casa, con un machete filoso en la mano, para hacer guardia y evitar que los sinvergüenzas roben mis pertenencias”.

Agregó que en los barrios bajos y pobres “pululan los adolescentes adictos al crack, roban cualquier cosa para empeñarla y comprar droga”.

El Congreso declaró la semana pasada la emergencia nacional y autorizó al presidente Horacio Cartes a usar unos cuatro millones de dólares extraordinarios para ayudar a los desplazados.

Mario Ferreiro, el nuevo alcalde de Asunción, sostuvo que “el hacinamiento en que están los damnificados debería llevarnos a declarar la situación de crisis humanitaria”. El burgomaestre explicó que al recibir el mando heredó una municipalidad con una deuda de 22 millones de dólares “pero aun así estamos haciendo lo imposible por ayudar a los desplazados”.

En la ciudad de Alberdi, a unos 280 kilómetros al sur de Asunción, un millar de paraguayos dejaron sus hogares y en Ayolas, unos 450 kilómetros al sur también al sur, otras 500 familias fueron evacuadas por la riada.

La crecida de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay también obligó al desplazamiento de unas 7 mil 500 personas en las provincias argentinas de Misiones, Formosa y Entre Ríos.




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