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El déficit de viviendas en el país genera hacinamientos. (Foto Eduardo Valencia)

Yuraidith González || yugonzalez@el-carabobeno.com

Un terreno destinado a un proyecto industrial, donde se erigen estructuras de hierro con más de 10 metros de altura rodeadas de paredes a medio terminar de bloques de cemento, está circundado por ranchos desde hace un año en el sector 13 de Septiembre de la parroquia Santa Rosa, al sur de Valencia.

Las casas de tablas y latas de zinc, algunas con antenas de televisión por cable, se encuentran frente a la Escuela Básica Antonio José de Sucre.

Según información de los mismos invasores, parte de los terrenos están siendo vendidos a 30 mil bolívares.

Una de las ocupantes del terreno invadido, quien pidió no ser identificada, aseguró que algunos funcionarios de la Policía de Carabobo han visitado el sector para desalojar a las personas. Sin embargo la anarquía ha superado a la autoridad y a las leyes.

Los tomistas están incumpliendo con el decreto 412, publicado en Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 4.899, que prohíbe las tomas ilegales de terrenos en todo el estado. La situación se repite en diversas zonas de la entidad.

Sinónimo de anarquía y caos

El irrespeto a las leyes sobre la propiedad privada acelera la anarquía y el caos en la sociedad, además afecta la situación económica del país debido a que nadie se atrevería a invertir en materia de producción ni a crear nuevas industrias, bajo el temor de que no tengan ninguna garantía jurídica.

Para el sociólogo y Magíster en ciencias políticas Luis Enrique Vizcaya, lo lógico es que una sociedad tenga normas legales que garanticen la seguridad jurídica. Esta situación genera un daño cuando no se pueda confiar en las leyes, no solo de la propiedad privada sino también en los beneficios que regularizan la convivencia.

Vizcaya indicó que no existe una garantía en las leyes por parte del Estado. “Existe un déficit de viviendas en el país, lo que genera un hacinamiento. El crecimiento y la ubicación demográfica no puede ser de manera desordenada, violenta, ilegal ni inducidas por motivaciones de índole partidistas”.

Los problemas en los servicios básicos como electricidad, agua, aseo urbano y educación se evidencian como consecuencia del hacinamiento habitacional, sostuvo el sociólogo.

Las invasiones impactan de manera negativa aquellos sectores que ya tienen una cultura y un modo diferente de convivir, sentenció Vizcaya. “Cuando se produce una toma no es solamente en términos físicos y demográficos, sino una invasión de costumbres y comportamientos”.




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