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“No tengo problema en volver a pelear con Pacquiao después de que se recupere de la operación”, destaca Mayweather Jr. (Foto EFE)

EFE

El campeón invicto estadounidense Floyd Mayweather Jr., tras enterarse de que el filipino Manny Pacquiao peleó lesionado contra él, dijo que está dispuesto a darle la revancha una vez que se haya recuperado.

La pasada noche se confirmó que Pacquiao peleó con el hombro derecho lesionado al sufrir un grave desgarro en el manguito de los rotadores del hombro derecho y tendrá que pasar por el quirófano.

El doctor Neal ElAttrache dio a conocer a través de la cadena de televisión ESPN, el mismo medio que ha utilizado Mayweather Jr. para aceptar la revancha, que Pacquiao será operado en el transcurso de esta semana.

ElAttrache examinó a Pacquiao el lunes en su clínica en Los Ángeles y su regreso al cuadrilátero podría retrasarse de nueve meses a un año, tiempo que Mayweather Jr. está dispuesto a esperar y cambiar los presuntos planes que tenía de retirarse el próximo mes de septiembre.

El campeón invicto, nada más concluir la pelea ante Pacquiao, que ganó por decisión unánime, y por la que ganará cerca de 200 millones de dólares, 100 más que su rival, dijo que podría hacer un combate más, en septiembre, y luego pensar en la retirada.

“No tengo problema en volver a pelear con Pacquiao después de que se recupere de la operación”, destaca Mayweather Jr. en el mensaje enviado a Stephen A.Smith, de la cadena ESPN.

Mayweather Jr., de 38 años, con marca de 48 triunfos sin derrotas y 26 victorias logradas por la vía del nocáuts debe cumplir con una pelea más de las seis que firmó con la cadena de televisión Showtime y por las que recibió 250 millones de dólares.

También admitió que es “humano” y aunque había adelantado que tenía la intención de retirarse nada más concluir la pelea contra Pacquiao, a veces se “contradice” a sí mismo.

Sin embargo, rechazó que superar la marca de Rocky Marciano (49-0, 43 nocáuts) sea la razón de seguir peleando ya que no llegó al deporte con el objetivo de superar a nadie y confirmó su intención de renunciar a los tres títulos mundiales que posee del peso welter.

Mientras, el hotel MGM tiene planes de abrir un nuevo MGM Grand Arena en abril de 2016, que coincida con el 60 aniversario de la jubilación de Marciano, por lo que podría ser una fecha “perfecta” para que Mayweather Jr. y Pacquiao tengan la revancha y en juego este el invicto del campeón estadounidense como gran atractivo.

Antes habrá que ver cómo evoluciona la recuperación física de Pacquiao tras la operación y todo el asunto del “engaño” manifiesto que tuvieron sus representantes, al no dar a conocer a la Comisión Atlética de Nevada la lesión que sufría el excampeón filipino.

La comisión a través de su presidente Francisco Aguilar y director ejecutivo Bob Bennett, han sido categóricos al manifestar que Pacquiao no cumplió con el cuestionario oficial que se le presentó y que entregó antes del pesaje del pasado viernes, donde tenía que haber dicho que estaba lesionado del hombro derecho.

“No es sólo el hecho de que no contestó la pregunta concreta de la lesión sino que tampoco fue honesto al no comunicar, desde que se lesionó, lo que sucedía”, señaló Bennett. “No están obligados a hacerlo, pero tampoco es normal que dos horas antes de la pelea soliciten la autorización para que pueda recibir una inyección de analgésico. Eso nos pone en una posición muy precaria”.

Tan precaria que Aguilar confirmó que ya estaba abierta una investigación a través de la fiscalía del estado de Nevada para que se pudiesen conocer todos los hechos y circunstancias que se dieron con relación a la omisión de la lesión que sufría Pacquiao, que como el mismo confirmó después de la pelea estuvo limitado en su poder físico, especialmente a la hora de tirar golpes con la mano derecha, su mejor arma.

La noche del lunes, Pacquiao informó de que pretendía tomar toradol para mitigar el dolor en el hombro y así poder combatir al ciento por ciento, que esa medicación había sido ya aprobada por la USADA, agencia que estuvo supervisando los exámenes antidopaje, pero que al final la Comisión decidió no darle el aval.

Arum, en el mismo comunicado, justificó que la lesión se dio a conocer a la Agencia Antidopaje de Estados Unidos, que aprobó el uso de un antiinflamatorio para la pelea.

Pero la USADA fue sólo una tercera parte en la celebración de la pelea, y su única responsabilidad estuvo centrada en las pruebas antidopaje para asegurar que los púgiles no consumían substancias prohibidas que están establecidas en la competición olímpica.

El presidente de la USADA, Travis Tygart, ha sido categórico al señalar que su organización no tenía nada que ver con el asunto de la lesión de Pacquiao y su obligación de comunicarla a la Comisión Atlética de Nevada.

“No teníamos información médica, no hay imágenes de resonancia magnética, no hay documentos”, explicó Tygart. “No fue un problema antidopaje. La verdadera pregunta es por qué su campamento señaló el ‘no’ en el apartado del cuestionario donde se hace la pregunta si existe algún tipo de lesión”.

Tygart considera que los responsables de Pacquiao cometieron un grave error al no seguir las reglas establecidas por la Comisión de cara a tratar de ocultar la información que era necesaria conocer.

“No estoy seguro de que hay un término medio en este asunto”, valoró Tygart. “Lo que sí está muy claro es que nuestra organización no tiene ningún tipo de responsabilidad ante lo sucedido con la presunta ocultación de información, hicimos un trabajo perfecto en el control antidopaje”.




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