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Los médicos rompen el protocolo de higiene y esterilización antes de ingresar al quirófano del Oncológico Dr. Miguel Pérez Carreño: lavan sus manos en un tobo. El tema de la calidad del agua en Carabobo no cesa.  

Los doctores se encuentran ante una situación difícil: operar luego de un lavado de manos prequirúrgico en un balde con agua estancada o no hacer ninguna intervención y que el paciente fallezca. 

Los riesgos están a conocimiento de todos: infecciones. Es suficiente con el tema de falta de tratamientos e insumos, como para lidiar con el agua y la electricidad. La falta de agua obliga a los médicos a lavar sus manos en un tobo. 

El presidente de la Sociedad Médica, Daniel Verdecchia Pérez, deja a la imaginación cómo podría estar el fondo del envase, tomando en cuenta que en Carabobo el agua, además de deficiente, es impura. Este lunes el hospital estaba revolucionado. Era una comisión de la salud de la Asamblea Nacional que recorrió las instalaciones. Estaba encabezada por los diputados José Manuel Olivares y Marco Bozo. 

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Pacientes casi en desnutrición

El tema de la comida no pasa por debajo de la mesa. Un paciente que recién fue operado de cualquier patología requiere de cuidados nutricionales, con los que no cuenta el Oncológico. “Los pacientes se están desnutriendo”, fueron las palabras alarmantes de Alba Ramírez, nutricionista encargada del comedor del Pérez Carreño. 

Desde hace dos años el suministro de comida es intermitente. Y desde hace cinco meses el problema se ha agudizado

En diciembre, por ejemplo, durante una semana no alimentaron a los pacientes, dijo la nutricionista. Resaltó que los enfermos comen gracias a donaciones porque no tienen un proveedor como Pdval.

11 años sin radioterapia 

¿Cómo puede pasar 11 años un equipo de radiología dañado? Se preguntan los pacientes. La respuesta la tiene Olivares: la salud en Venezuela está politizada.  

El doctor Verdecchia recordó que desde hace más de una década el equipo radiológico y mamógrafo no funciona, en un país donde el cáncer de mama repunta como una de las principales causas de muertes en mujeres.

El área de hospitalización está en remodelación desde hace siete años. Los últimos tres ha estado paralizada. Los pacientes están en otra área. Redujeron de 100 a 46 camas, lo que representa un hacinamiento. 

Esa fue una obra que inició la entonces ministra de la Salud, Eugenia Sader. 

Sobre el presupuesto destinado nadie sabe, nadie responde. Aunque públicamente se conoce sobre el delito por el que es buscada Sader: corrupción. 

400 personas en espera 

Hay una larga lista para ser operados. Son 400 personas con cáncer a la espera de una intervención. No es por desinterés de los médicos, es porque solo funcionan dos de los tres quirófanos que tiene el oncológico, señaló Verdecchia, junto al jefe de servicio de patología mamaria Felipe Saldivia. Anteriormente, en un mes operaban a 120 pacientes. La cifra bajó a la mitad. 

El laboratorio también está en decadencia. No cuenta con el perfil para hacer exámenes básicos a los pacientes. 

Hay más de 150 biopsias desde noviembre. Están arrumadas porque el servicio de anatomía patológica no tiene alcohol. Hay más de 150 venezolanos que capaz ya murieron sin saber si tenían o no cáncer. Hay médicos esperando para decidir qué hacer con el paciente. Esto es una crisis humanitaria, denunció el presidente de la Comisión de Salud de la AN.  

No tienen cómo fijar, láminas, ni formol. Desde el 9 de septiembre no funciona el acelerador lineal para la radioterapia y el 80% de los pacientes la necesitan. 

Olivares dijo que recientemente en una visita a Washington, con la Organización Mundial de la Salud, consiguieron parte de la solución  a la crisis. Ayuda humanitaria, medicamentos para el país que llegarían en 15 días a Venezuela pero el presidente Nicolás Maduro antepuso la política. 

Luego del recorrido, el diputado destacó que levantarán un informe que van a discutir en la plenaria, donde tendrán conocimiento la Fiscalía, el Ministerio de la Salud, Defensoría  y el presidente del Seguro Social. 

Sin tratamiento

Hace cuatro meses a Luci Cano le diagnosticaron cáncer de útero. Desde entonces, comenzó el calvario para adquirir los medicamentos para su tratamiento de quimioterapia. Su mamá tuvo que viajar hasta Colombia para adquirir las medicinas

El dinero no les alcanza para costear el tratamiento. Su esposo tuvo que vender el carro. Luci ha estado hospitalizada cuatro veces y han sido los peores momentos de su vida. 

Si no hay medicamentos los pacientes deben parar el tratamiento. Así le pasó a Luci, quien vio morir a compañeras esperando conseguir las quimios. La historia de Josefa Mora no es distinta. Le recetaron Natrasol por cinco años. En enero debía comenzarlas pero no la consigue ni pagando. A diferencia de Luci, no cuenta con los recursos para viajar a otros países. Mientras tanto, el cáncer gana terreno. (HGC)




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