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Daniel García Vargas

Con más de 1.80 de estatura, y mucha personalidad, el delantero paraguayo Néstor Bareiro se presenta como una figura imponente en Venezuela. Un amplio currículum en el que destacan O Higgins, Sportivo Luqueño, Olimpo de Bahía Blanca e incluso un campeonato con Rosario Central alimenta su estampa.

Desde su llegada a Venezuela, en 2013 con Aragua FC, el apodado “Titán” ha dado mucho de qué hablar, pero se mantiene sereno. Pocas entrevistas, y mucho menos escándalos, dan fe de su reserva. En sus primeras dos zafras con los “aurirrojos”, marcó 23 tantos, tiempos que espera traer de regreso esta vez con Carabobo FC.

Durante el pasado torneo de Adecuación, el nacido en Asunción  pudo apenas concretar cinco tantos, una marca muy por debajo de sus expectativas. El galope y el sacrificio siempre estuvieron presentes, pero la recompensa rara vez llegaba. Fueron seis meses en los que tuvo que luchar con la frustración, pero asegura haberle ganado esta vez.

“El técnico Marcos Mathías me dio confianza y mi primera opción siempre fue Carabobo FC. Quería seguir para superar este desafío, me siento cómodo y espero aprovecharlo al máximo. El semestre pasado ya lo dejo atrás y esto es una nueva etapa. Así es el fútbol, cualquier cosa puede pasar”, afirmó el esperanzado atacante de 32 años de edad que ya jugó la Copa Sudamericana 2015 con los industriales.

Néstor Bareiro conoció al estratega aragüeño en su andar por el cuadro “chocolatero” y fue sorprendido por la grata estima que tiene en él, aún y cuando reconoce que no ha dejado los mejores números en la ciudad. “Me quiere como su delantero de jerarquía, me dio esa confianza y para un jugador eso es muy importante. He tratado de mejorar y de despegar de una vez”, dijo.

La sequía de goles caracterizó gran parte del “granate” en el pasado Adecuación, y gran parte de esa responsabilidad la sentía el paraguayo en su espalda tras llegar como una contratación que precisamente buscaba repeler ese mal. En los momentos más duros, la ayuda psicológica deportiva se hizo presente.

“En el fútbol cuando uno está mal busca cualquier excusa. Siempre hay que estar mental y físicamente fuerte. Eso ha ayudado mucho, el equipo estaba muy desgastado, pero si uno no se pone las pilas es difícil. Ahora tenemos otros aires”, sonrió el guaraní, cuyo peso ofensivo ahora comparte con dos nuevos compañeros: Cristian Novoa y Jarlín Quintero.

“Nos compenetramos de la mejor manera. Ya los conozco, son jugadores de experiencia que ayudarán mucho. Te hacen crecer porque hay mucha competencia allá arriba y uno quiere jugar”, mencionó el espigado delantero que seguramente será de la partida el próximo viernes en la tercera fecha del Apertura frente a Deportivo Anzoátegui en Valencia.




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