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El museo destaca por sus paneles de colores brillantes. (Foto EFE)

EFE

Panamá inauguró hoy oficialmente el primer museo mundial de biodiversidad, el primero también firmado en América Latina por el arquitecto canadiense Frank Gehry, que narra cómo el surgimiento del istmo panameño, hace tres millones de años, cambió la conformación física y biológica del mundo.

Con Gehry a la cabeza, que no estuvo en la inauguración de la monumental y colorida edificación situada en la entrada del Pacífico del Canal de Panamá, el Biomuseo inició su construcción hace 14 años con apoyo del Gobierno, la empresa privada y organismos de investigación científica como el Instituto Smithsonian.

El museo destaca a primera vista por su exterior de paneles de aluminio pintados en colores brillantes rojos, azules, verdes, amarillos y naranjas, mientras que su interior está conformado por ocho galerías con información sobre la historia natural del istmo y su biodiversidad.

El museo, que abrirá sus puertas al público el jueves próximo con cinco de sus ocho salas, posee, además, un atrio público, un recinto para exhibiciones temporales, tienda, cafetería y exposiciones exteriores múltiples localizadas en un parque botánico.

Las galerías de exhibición permanente, que fueron diseñadas por el estadounidense Bruce Mau, narran la historia del surgimiento de lo que hoy es Panamá y de cómo esto produjo la creación de dos océanos distintos, el Pacífico y el Atlántico, cambiando la vida en todo el planeta y también generando cambios en su diversidad biológica.

Mau dijo a Efe que es importante que los panameños sepan el rol de líderes que tienen, pues, afirmó, “nadie en el mundo ha hecho un museo de la biodiversidad” como este en Panamá.

“Así que tenemos que Panamá lidera (con el museo) la explicación que la complejidad de la vida es crítica para el planeta y para el futuro”, apuntó Mau.

Una de las galerías, “La huella humana”, que relata la evolución de las migraciones de grupos humanos a través del istmo como nuevo corredor de vida, es patrocinada por la aerolínea panameña Copa como parte de su apoyo a esta iniciativa.

El portavoz de Copa, Marco Ocando, dijo que el propósito del museo de destacar la conectividad de Panamá con la biodiversidad del planeta “va completamente de la mano” con la misión de Copa de “conectar mejor a las Américas y promover el intercambio cultural”.

Anand Devarajan, socio de Gehry y responsable del diseño arquitectónico del edificio, declaró a Efe estar satisfecho de ser participe de este proyecto, el primero en América Latina.

Devarajan expresó que como arquitectos estuvieron “completamente de acuerdo” con el concepto central de biodiversidad del museo que, dijo, “creíamos que era un tema importantísimo que tratar”

También los participantes en la ceremonia, presidida por el presidente panameño, Juan Carlos Varela, señalaron que Panamá se convierte en pionero y se coloca a la vanguardia con este “proyecto de primer mundo”.

“El Biomuseo enriquecerá nuestra oferta histórica y cultural, y también será importante para proyectar nuestra identidad nacional”, afirmó Varela, quien ofreció el respaldo de su Administración para “culminar lo que sea necesario” de esta iniciativa en los próximos cinco años de su Gobierno.

A la inauguración asistieron también los expresidentes Ricardo Martinelli (2009-2014) y Mireya Moscoso (1999-2004), en cuyo periodo inició su construcción el Biomuseo.

Este museo es un proyecto impulsado por la Fundación Amador, que ha recibido el apoyo de cinco sucesivas administraciones desde que comenzó su construcción, dijo la presidenta de la entidad no lucrativa, María del Pilar Arosemena.

Arosemena indicó que con la ceremonia de hoy “se inaugura la ‘fase A’ del museo y se lanza la ‘fase B'”, para cuyo desarrollo y culminación espera el mismo apoyo y las donaciones que hicieron posible la primera.

Por su parte, el director del Biomuseo, Víctor Manuel Cucalón, explicó a Efe que las proyecciones de flujo de capital que generará el proyecto con los visitantes locales y extranjeros, que inicialmente se calculaban en 230 millones de dólares en sus cinco primeros años de funcionamiento, han variado y se han corregido.

Aunque Cucalón señaló que por “discrecionalidad” no se puede revelar el nuevo calculo hecho recientemente por la firma KPMG, sí adelantó que las estimaciones de visitantes andan alrededor de 400.000 por año.

“Creemos que con eso es suficiente para que el museo tenga los recursos necesarios para un mantenimiento de una estructura tan compleja” como esta de 4.000 metros cuadrados, añadió Cucalón.




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