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Anaqueles vacíos al sur de Valencia. (Foto Andrews Abreu)

Luisa Quintero / Beatriz Rojas

Visitar los supermercados de la zona sur de Valencia son sinónimos de cola al igual que los del norte. Los productos más buscados como la leche en polvo o para niños y papel de baño también escasean en las dos zonas. La única solución para los habitantes de la ciudad es la espera e inconformidad en las colas, o la compra con sobreprecio a los bachaqueros más cercanos.

A escasos 800 metros en la avenida Lisandro Alvarado se registraban tres colas durante horas de la mañana. Dos comercios vendían harina de maíz, mantequilla y suavizante para la ropa. En la mitad del camino, la cola se hacía frente a una farmacia para la compra de pañales. La respuesta de los compradores era la misma: los venezolanos también pasamos trabajo en las colas.

Solo al cruzar la acera frente al Hospital Central, los buhoneros de esa zona exhibían sin pudor los productos que intentaban adquirir el resto por medio de colas. Leche para niños con o sin lactosa, jabón azul o de tocador, champú, detergentes, desodorantes se sumaban a la venta de agua o chucherías. Al preguntar por los precios de cada producto, cada uno sobrepasa el doble del valor estipulado como justo en sus empaques.

En el Supermercado Popular de la Candelaria no había para la venta productos regulados durante la mañana. Solo la exhibición de anaqueles vacíos u ordenados con un solo producto, mientras que la venta de detergente y lavaplatos llenó los pasillos de un reconocido supermercado de La Isabelica, al igual que varios comercios de Plaza de Toros en busca de harina de maíz o los ansiados pañales.

Siguen las quejas

En un supermercado de cadena que funciona en el centro profesional de la avenida Bolívar, el pasado lunes llegó detergente en polvo y se estaba exigiendo que la cédula terminara en 0 y 1 para poder vender. Al principio no había cola, pero se formó en un abrir y cerrar de ojos.

Los compradores siguen quejándose por el desabastecimiento, pues obliga a muchas personas a ser víctima de los llamados bachaqueros, que venden los productos con precios hasta tres veces más alto.

Una bolsa de detergente en polvo de un kilo, cuesta 35 bolívares y los bachaqueros la ofrecen hasta en cien bolívares. El paquete de toallas sanitarias de ocho unidades valen 19 bolívares y estos revendedores los cobran en 100.




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