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Los transportistas han tenido que aplicar lo que ellos llaman “canibalización”. (Foto El Carabobeño)

Dayrí Blanco

Una gandola accidentada equivale a pagar por un repuesto más del 200% de su precio establecido, o a estar meses sin trabajar. La escasez de partes mecánicas ha desatado una especulación sin precedentes. La consecuencia de esto ha sido la paralización del 30% del transporte de carga pesada en la región central. Y como círculo vicioso, esto podría traducirse en más anaqueles vacíos al existir pocos vehículos que trasladen mercancía y materia prima.

Un tambor de aceite se consigue en 35 mil bolívares y su precio regulado está entre 10 y 12 mil bolívares. Por un neumático no se debería pagar más de seis mil 500 bolívares, pero es vendido en 25 o 30 mil bolívares.

Por no tener las unidades paralizadas los transportistas han tenido que comprar los repuestos a esos precios. Eso incrementa su estructura de costo, por lo tanto los fletes deben ser aumentados, lo que repercute hasta en los bolsillos de los consumidores que van a algún establecimiento y consiguen los productos más caros, porque el transporte de carga subió.

Jonathan Durvelle, vicepresidente de la Cámara de Transporte del Centro (Catracentro), manifestó su indignación al manejar información de unidades paralizadas por falta de aceite. “Si llega una persona con un aceite en 60 mil bolívares hay que comprarlo porque los transportistas somos responsables del movimiento de la mayoría de la mercancía y materia prima en el país”. El sector de carga pesada es vital para la productividad del país, porque si una empresa no tiene gandolas para transportar sus productos, se paraliza y la escasez se agudiza

El 95% de la mercancía que se vende en Venezuela es importada, incluso de la materia prima que se emplea para producir, y debe ser trasladada desde el puerto hasta la ciudad destino por una gandola. La crisis del sector se agudiza con la disminución en las importaciones, ya que el 70% de las unidades que aún están operativas, tienen poco trabajo que atender y los ingresos de las empresas de transporte han bajado.

Ante la escasez lo transportistas han tenido que aplicar lo que ellos llaman “canibalización” de los vehículos, esto significa que utilizan una unidad de las que tienen en su inventario para sacarle los repuestos que necesitan.

El Gobierno nacional ha implementado algunas medidas paliativas a este problema con la instalación de proveedurías donde se ofertan cauchos y otros repuestos con margen de ganancia entre 22% y 30%, según lo establece la Ley de Precio Justo. Pero son operativos con poca cantidad de mercancía y que se hacen sin la frecuencia requerida, señaló Durvelle.

También sucede que a las empresas dedicadas a importar repuestos no se le adjudican las divisas solicitadas a través del Sicad II, o no son convocadas a las subastas, y deben recurrir al mercado paralelo. Aun así los precios representan más de un 100% de ganancia.

En los próximos días las asociaciones y cámaras del transporte de carga pesada del país, se reunirán en una junta plena para debatir la crisis que atraviesan y plantear posibles soluciones al Ejecutivo.




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