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Reiteradas veces el inventario de las estaciones queda en cero. (Foto Andrews Abreu)

Dayrí Blanco

La falla persiste. El suministro de gasolina en la región continúa siendo irregular. El combustible de 95 octanos, además de ser el más demandado, no es despachado con la consistencia habitual. Hasta cuatro días con el inventario agotado han pasado las estaciones de servicio recientemente. Los usuarios se han tenido que conformar con llenar sus tanques con la de más bajo octanaje.

Esto es como la leche en polvo, expresó Tulio Moncada, trabajador de una gasolinera en San Diego, comentario que remató al afirmar que no se sabe cuándo llega. En ese municipio desde el jueves 22 no se despachaba el combustible de 95. Conductores como Enrique García recorrieron tres surtidores incluyendo el de la variante Bárbula-Yagua sin lograr su objetivo. “Esto es extraño. Algo debe estar pasando con la producción”, dijo tras el volante al solicitar en la última bomba que visitó solo un bolívar de la de 91 octanos, en contra de lo que indica el manual de su vehículo.

En condiciones normales, según explicó el gerente de una estación al norte de la ciudad, cada mañana, antes de las 8 a.m. recibe a dos gandolas. Pero desde hace algunos meses la intermitencia es la norma. Apenas una carga diaria, o en ocasiones cada dos días, logra recibir.

Esto ha ocasionado que los tanques se sequen de forma constate. “Antes siempre estaban llenos al menos con el 25% de su capacidad”. Pero ahora es común que a las 6 p.m. se acabe hasta la de 91 octanos. Así ha sucedido durante el último mes en una gasolinera vía Flor Amarillo. Pero eso no es todo. Por lo general durante las mañanas las máquinas surtidoras se mantienen cerradas. “Fuera de servicio” indican los avisos que instalan para evitar que los conductores ingresen. Cerca del mediodía es cuando desde el llenadero de Yagua llega una gandola.

Manuel Escalona, quien trabaja desde hace 22 años en una estación de servicio, dijo que es la primera vez que se presenta esta falla. Para él, muchos conductores no se han percatado de la situación porque quizás corren con la suerte de surtir sus vehículos en el momento que sí hay de 95 octanos. Otros simplemente se han vuelto indiferentes y pagan por una de cualquier octanaje. “Pero la realidad es que hasta el tanque de 91 a veces ha quedado en cero. Eso no es normal”.




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