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Alfredo Fermín

El historiador Elías Pino Iturrieta observa que la intención del Gobierno es cerrar periódicos que le son incómodos como El Nacional y El Carabobeño pero está seguro de que esto no sucederá si la sociedad reacciona para demostrar que, de verdad, le importa la libertad de expresión, que de verdad le importa El Nacional o El Carabobeño. 

Si continuamos actuando desde la distancia, con frialdad, el Gobierno condenará a los informantes por lo cual es urgente la participación cívica de manera activa antes de que la prensa democrática e independiente cierre sus portones, propone el subdirector de El Nacional de Caracas. 

Pino Iturrieta expuso que en la historia de Venezuela del siglo XX hubo censura de prensa muy diferente al estilo del Gobierno actual que aplica recursos administrativos. 

Durante el período dictatorial de Gómez y Pérez Jiménez la censura “era aplastante”. Circulaban periódicos independientes fiscalizados por el régimen con una supervisión permanente de lo que se informaba. En la época de la democracia, a partir de 1958, se ejercieron situaciones puntuales, contrarias a la estabilidad de los intereses del estado que obligaban a la suspensión de las garantías y al establecimiento de censuras desde las oficinas del Poder Ejecutivo y en las oficinas de los periódicos. 

“Debido a que el gobierno actual se confiese de democracia, no puede acudir a caminos evidentes y busca controles administrativos como el que está haciendo con el papel. Esta situación inédita no se relaciona con las maneras de controlar a la opinión pública, que se ejercían en épocas anteriores”. 

Puso como caso comparable, con lo que está ocurriendo en Venezuela, en México durante la presidencia de Díaz Ordaz en los años 70 que impuso un monopolio de papel para controlar los contenidos de la prensa. Eso causó escándalos y el partido de gobierno, el PRI, tuvo que buscar otros mecanismos para imponer la censura. “En el caso venezolano esta situación burocrática es la que ha encontrado el gobierno para ocultar la posibilidad de que las voces autónomas se comuniquen con el público en general”. 

– ¿Cuál es la situación de El Nacional?

– El Nacional vive del préstamo de los amigos. El diario ha enviado una docena de comunicaciones al organismo encargado de la distribución de papel, pero la Corporación Maneiro, ni siquiera, se ha tomado la molestia de responder. El Nacional no existe, como parte de la sociedad, para esa corporación. No hay manera de que atienda. 

Independientemente de esta situación el diario enfrenta una sanción penal y otra civil, intentadas por el capitán Diosdado Cabello por el hecho de que el diario reprodujo informaciones publicadas en el diario ABC, de España, que lo involucran a él en actividades de narcotráfico. 

Vivimos amenazados; el editor Miguel Henrique Otero está en el extranjero planteando la situación, en todos los espacios que puede, y a la vez buscando papel que lo encuentra por la solidaridad de periódicos independientes, que lo prestan y dan facilidades de pago en Colombia, Perú, Puerto Rico y España. Son préstamos que permiten subsistir un par de meses de este año.  

– ¿Es lícito que la comisión de Medios, de la Asamblea Nacional, cite al presidente de la corporación Alfredo Maneiro, Rodrigo Cabezas, para que informe sobre la distribución de papel y no se presente? 

– Esto es parte de un proyecto para ignorar a la Asamblea y torpedear sus actividades. No solo es el caso del señor Cabezas. Los ministros tampoco se presentan para la averiguación de asuntos de naturaleza económica. Es un desaire porque el Gobierno sabe que, el parlamento, es un filtro, una posibilidad de fiscalización inimaginable para un régimen de esta naturaleza. 

Si el señor Cabezas se presentara, a la Comisión de Medios de la Asamblea Nacional, se podría saber cómo se trata de un proceso de expresión grosera contra la opinión pública y la empresa privada. Eso lo evitan, en la medida de lo posible, y, como ya lo hicieron anteriores burócratas, ministros, él puede hacer lo mismo.  

– De continuar esta situación ¿cuál es el destino de los medios de comunicación en Venezuela ?

– Después de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, se ha visto un cambio, no profundo, pero es evidente, en las televisoras privadas, que estaban manifestando una posición unilateral excesiva, ahora están más abiertas. En relación con la prensa escrita, creo que ha aumentado el número de lectores y la preocupación porque esos periódicos sigan funcionando. 

Pareciera que hay un mayor interés -no mucho- de los anunciantes. Hay bocanadas de oxígeno, como resultado de las elecciones de diciembre, que determinaron una modificación de la conducta, de la prensa en general, frente a las necesidades de la sociedad. 

– ¿Hay enfrentamientos de poderes en el país?

– Hay un enfrentamiento entre el Legislativo y el Ejecutivo, que se vale de una prepotencia a la que se agrega la muleta que tiene en el Tribunal Supremo de Justicia, que actúa por órdenes de Miraflores. Ese poder omnímodo se ha impuesto la tarea de asfixiar las decisiones de la Asamblea Nacional. 

Es un conflicto de poderes que la sociedad está presenciando con calma, sin involucrarse en este choque de trenes pero, como los trenes llevan pasajeros, en el futuro lo que parece una pelea de contadas personas podría convertirse en un interés masivo y deliberante.  

– ¿Cuál ha sido el enfrentamiento más trascendente en la historia de Venezuela entre poderes?

– El enfrentamiento del presidente José Tadeo Monagas con el parlamento de la época, que era de oposición. Este enfrentamiento se conoce como asesinato del congreso el 24 de enero de 1848.Ante la amenaza de un juicio político el Presidente de la República permitió la invasión de la cámara por el populacho. Hubo heridos y muertos con la intención de que el congreso dejara de funcionar con autonomía. Ese fue el evento fundamental de la lucha de poderes entre el ejecutivo y el legislativo en la historia de Venezuela.  

– ¿Cuál podría ser la salida de este conflicto que tiene Venezuela?

– No puedo vaticinar. Pero la Mesa de la Unidad está buscando salidas. Se habla de una enmienda y de un referendo que, en principio, son caminos que están tratando de ensayar. No sé si conducirán a una meta inmediata pero son los que están a mano. Yo confío en los razonamientos que están haciendo, por el hecho de que la oposición condujo a una victoria importante en diciembre, que nos permite confiar en cómo van a tomar decisiones, dentro del carril nacional y cívico, para salir de este horror.  

– ¿Cuál es su opinión de la hegemonía militar impuesta en Venezuela? 

– La hegemonía militar es un hecho evidente del siglo XX venezolano, después de la creación de la Academia Militar durante el período de Gómez. El ejército, como apéndice de una dictadura, se estrena y va a ser determinante en el postgomecismo y llega al poder pleno durante el perezjimenismo. Después comienza una limitación de su presencia política en 1958. Pero Chávez impone un proyecto militar alrededor del samán de Güere, con iniciados en la Academia Militar, que se convierte en una colonización del país que llega hasta nuestros días. 

De tal manera que, el militarismo, como control de la sociedad civil y como protagonista dependiente del poder civil, como indican las leyes, se convirtió en un fenómeno redondo y aplastante, que hay que escuchar para entender lo que está pasando pero que, también, hay que limitar. 




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