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Gerardo Rangel Sánchez

La zona industrial de la avenida Lisandro Alvarado, cerca del sector La Florida, oculta a una comunidad que clama por atención de las autoridades, su nombre: Fundo La Guacamaya, una invasión que cuenta con más de diez años de fundada, las calles principales para acceder a la zona están totalmente abandonadas, llenas de huecos y basura. La Dulcera es una vía sin asfalto. En épocas de lluvia solo un rústico puede atravesar el fango. Ha estado así desde siempre, comentó William Alvarado residente de la vecindad. Una máquina perteneciente a la compañía que se encuentra cerca de la comunidad es la única que limpia y nivela la carretera, agregó. 

La basura es otro problemas que afecta a la invasión, ya que los camiones recolectores no entran a la zona. Hay personas que llevan las bolsas a la avenida. Algunos se dedican a botarlas pero, este servicio genera un costo adicional a las familias de la colectividad. 

El mismo problema lo sufren en Colinas de Guacamaya, una comunidad que se encuentra en los cerros del sector, su principal reclamo es la falta de agua. Ellos en muchas oportunidades deben recurrir a los camiones cisternas para contar con el vital liquido.   

La inseguridad es otro elemento constante de la zona, la presencia policial es nula, solo se puede apreciar algunas patrullas cuando circulan por la avenida. 

El transporte público es muy deficiente lo que afecta a los habitantes del sector. Muchos residentes deben caminar Hasta  las inmediaciones de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera (CHET) donde, con esfuerzo, logran abordar una camioneta de pasajeros. En la mayoría de los casos se ven obligados a ir agarrados de puertas de las unidades pues éstas van repletas de pasajeros. Hay que llegar al trabajo como sea, comentó una pasajera.   

Los vecinos del Fundo La Guacamaya y Las Colinas claman por atención. Es hora de mejorar el nivel de vida de los habitantes del sector. Tenemos derechos como los demás ciudadanos a que nos respeten nuestros derechos, comenzando por los servicios públicos que son un verdadero desastre en estas comunidades. 

Desarrollo sin planificación

La falta de organización y planificación en la ciudad de Valencia ha causado gran cantidad de problemas a los habitantes de estas nuevas comunidades que en su mayoría no cuenten con cloacas, vialidad y agua. Para contar con electricidad contratan a compañías que se dedican a instalar los tendidos eléctricos. 

Todo esto trae como consecuencia mala calidad de vida.Además en las invasiones se encuentran personas inescrupolosas que se dedican a vender las parcelas a personas que en su necesidad de un techo propio optan por vivir en estas condiciones, del mismo modo perjudicando a las comunidades ya establecidas. La parroquia Miguel Peña es la más afectada en la ciudad.




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